jueves, septiembre 19, 2013

No es lo mismo, querido Carlos

Escribe hoy una carta al director de El País, un grausino, Carlos Bravo Suárez.

Dice este señor en la carta que se titula “Intolerancia” que,

“El ataque de un grupo de neonazis a la librería Blanquerna de Madrid el pasado 11 de setiembre merece la condena y el rechazo sin paliativos por parte de todos los demócratas. Pero la misma actitud de repulsa se debe tener con los actos intolerantes y muchas veces violentos, de grupos ultranacionalistas catalanes hacia personas o partidos que no comulgan con sus creencias y deseos.
Hemos visto en Cataluña bastantes sedes de partidos atacados con reiteración y a conferenciantes que han sido interrumpidos con gritos o que ni siquiera han podido realizar sus actos previstos en algunas universidades catalanas. Todos los demócratas sin excepción deberían condenar y perseguir con la misma firmeza esos actos de intolerancia, procedan de donde procedan sean quienes sean sus autores”.

Poner en el mismo saco a neonazis amantes del golpismo franquista, con delirios de vuelta al pasado, (que no dudarían en empuñar el fusil al mejor estilo Milosevic contra los catalanes) y a ultranacionalistas catalanes, creo que no es lo mismo. Además, la mayoría de los actos “antidemocráticos” (todo acto anti España parece ser antidemocrático, según este señor) que cita, no han sido llevados a cabo precisamente por ultranacionalistas.

El ataque a la librería Blanquerna es un ataque a un domicilio privado. Violación de domicilio, además con lesiones, atentado y amenazas.

No podemos confundir esto con lo que ocurre cuando un ministro del PP va a Catalunya a burlarse del derecho a decidir y otras muchas joyas que han dejado caer en sus visitas (que le convendría leer a Carlos). Un servidor público, en un acto público, está expuesto a que el pueblo (EL PUEBLO en mayúsculas) le grite lo que le venga en gana y le diga que se vaya a casa si conviene. EL PUEBLO ES SOBERANO y sus servidores (sus políticos) están a lo que diga el pueblo, creo yo (algo que ya vamos olvidando). Y si les dice que mejor están mintiendo en Madrid y que no vengan con milongas, pues se van y sin echar gases irritantes, como hicieron los fascistas de Madrid.

Y no hay que olvidar que cuando el PP (y sus sedes) reciben tomates, lo que hay detrás son escraches y cabreo por su política económica y el empobrecimiento al que están llevando a este país. Dos en uno. Se juntan muchas cosas y habría que discernir.

Lo que pasa es que Graus, tan próxima a Catalunya, queda increíblemente lejos, y todo lo que se sabe se percibe a través de los medios de comunicación. Y sé perfectamente que cadenas se ven en Graus y cual es el periódico más leído (El Heraldo, que es Pepero y claramente anticatalán), querido Carlos. La intoxicación diaria lleva a no saber discernir. Una cosa es fascismo puro y duro y otra el nacionalismo catalán.

Te han confundido, ya que la negación del derecho a decidir es profundamente antidemocrática.

Y una cosa es intolerancia y otra AGRESIÓN.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Estamos en el siguiente paso neocon: enfrenta a los pobres, ya que la clase media se está desintegrando. Es una estrategia para que la gente del pueblo no se una, así se ahorra curro a los antidisturbios, ya ha pasado mil veces en la historia, divide y vencerás....

Parece mentira q la gente sea tan ignorante en pleno S XXI

=:-((

Ambrosio Ezquerra dijo...

Carlos Bravo creo que ha vivido del orden de 25 años en Cataluña.
Yo tuve una pequeña ventana de participación en un procedimiento de decisión sobre el estado del que era ciudadano, en el 78, recién cumplidos los 18. Poca cosa. Pero vaya, si se va a cambiar el estado, creo que debo ser consultado. Bros.

carlos bravo suarez dijo...

Apreciado señor: Gracias a usted he visto la luz, desde que, por casualidad, leí su respuesta a mi carta -al día siguiente me publicaron otra en el mismo diario de gran tirada, pero sin duda manipulado por el odioso centralismo- ya no leo el Heraldo de Aragón sino que solo veo TV3 y leo La Vanguardia. Y, créame, estoy notando una gran mejoría en mis creencias. Además de eso, leo todos los años unos sesenta libros, muchas de cuyas reseñas publico en prensa y puede usted leer en mi blog. Pero seguro que usted debe de leer muchos más y más acertados y convenientes. Ya me aconsejará cuáles deben ser mis lectura -y tal vez cómo mejorar otros malos hábitos que yo pueda tener- para no ser tan "pepero" -aunque nunca haya votado yo a ese partido- y andar tan descarriado. Gracias de nuevo por sus consejos, tan paternalistas y bien intencionados para quienes vivimos en este momento de nuestra vida en lugares tan engañados y probablemente tan "españolistas" sino cosas peores, ahora creo que ya voy por el buen camino. Gracias de nuevo por ayudarme a salir de mi error y un saludo muy cordial.

Kim Ricarte Aventín dijo...

El leer sesenta libros al año no son garantía de nada, ya que, evidentemente, depende de lo que uno lea. Así estaba de perturbado Don Quijote, muy leído él. Yo leo más de sesenta, pero son libros de ensayo y puede que haya perturbado también mi mente, pero no me lleva a meter en el mismo saco nacionalistas catalanes (que no han matado ni una mosca) con la extrema derecha española, que tiene las manos muy manchadas de sangre. También un saludo muy cordial. Me volveré a leer la carta a ver si salgo de mi error.

carlos bravo suarez dijo...

Yo no he puesto en el mismo saco a la derecha española y al nacionalismo catalán, sino a los intolerantes de ambos lados; que haberlos haylos, y no pocos. Ya no tengo edad para creer en maniqueísmos y en nacionalismos buenos y malos: películas en las que los malos y los buenos siempre son los mismos. Saludos.

 
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