sábado, junio 13, 2009

La Mesa de los Tres Reyes (Hiru Errege Mahaia) 2.434 m.


Pausa de unos días para recuperarme y dejar que pase un frente frío que bajó las temperaturas notablemente. El martes (por la montaña aún estaba lluvioso) me fui para esa esquina del Pirineo de Huesca que linda con Navarra: Zuriza-Linza, unos kilómetros más al norte de Ansó.
En esos valles hay una serie de montañas que no conozco (he estado con el coche, pero eso no sirve de nada) y alguna hay que subir para ir liquidando los pequeños agujeros negros que aún tengo en el Pirineo, en el español, porque el francés es un queso gruyer…

Decidí ir al Refugio de Linza (1.320 m.) al cual se llega hasta la misma puerta en coche y una vez allí subir al pico más alto de la zona, la Mesa de los Tres Reyes. Un nada despreciable desnivel, ya que hay que añadir descensos en la ascensión (Hoya de la Solana), lo que da un total alrededor de los 1.250 m. y 15 km. de recorrido. Voy progresando en exigencia.

Refugio con muy poca gente. A las diez durmiendo aunque no hacía falta madrugar. El día es ya largo y tenía intención de quedarme aquí a dormir de nuevo. Salí a las 8.30 y a las 12.30 h. llegué a la cumbre, después de haber pisado más nieve de la que me imaginaba. No es difícil esta cumbre, pero tampoco fácil, ya que al final hay que buscarse la vida, más aún yendo solo y desconociendo por donde iba la historia en el cono final.

A ese cono final se llega accediendo por un pequeño collado que estaba nevado. Eran sólo 30 o 40 pasos a través de la nieve, pero con mucho yu-yu ya que un resbalón me devolvía al remitente, bien abajo. Tanto yu-yu que al regresar me desgrimpé sin ningún problema las rocas de la izquierda del collado. Mejor eso que no irse de excursión en plan Dragon-Khan, pendiente abajo. Esos son los problemas de las ascensiones en solitario. No puedes compartir tu opinión y a veces puede ser que veas riesgo donde no lo hay y otra que no lo percibas y exista (esto último es lo peor).

En el cono final más de lo mismo. Rugía el viento que daba gusto y se puso bien negro (había llovido la noche anterior). Empecé subiendo a toda cresta, pasándome de listo, ya que veía las rayas de los crampones en la roca y esta es la forma de subir en invierno, por la arista. Pero en verano, ya sin nieve, es preferible y menos dificil ascender por la vertiente derecha, primero tomando una vira que encontré pronto y después una pendiente durilla y rota que no da ningún gusto circular por ella. Y así se llega a un punto que sin nieve es evidente, pero precisamente un pequeño pegote del blanco elemento me tapaba lo obvio. Izquierda, derecha, por aquí no puede ser, vuelta atrás, pero las muchas millas acumuladas han de servir de algo a estas alturas y en pocos minutos más estaba arriba, dándome la bronca a mi mismo porque me había pasado por la cabeza abandonar a 20 m. de una cumbre. Al final, bajando, y sabiendo por donde iba ya la película, la realidad es que esta cumbre no tiene gran dificultad.

Pero no estuve muy a gusto en la cumbre por el viento. Todas las ascensiones efectuadas hasta la fecha han estado acompañadas de viento.
A pesar de eso disfruté viendo todas esas cumbres que no había visto antes. Estaba en la cumbre más alta de la zona y donde se unen Navarra, Aragón y Francia. El nombre de esta cima se debe a que en teoría, en la antigüedad, los reyes de estos tres reinos podían negociar sin salir de su territorio. En teoría, porque en la práctica está claro que aquí no subió ninguno de los tres reyes.
La Mesa de los Tres Reyes es el pico más alto de Navarra y como me dijeron algunos en el refugio, si Navarra es Euskal Herria, entonces lo es también del País Vasco.
A pesar de encontrarse el refugio y la senda de ascenso en Aragón, el ambiente es plenamente vasco.
La cumbre es bastante surrealista. Se halla en ella una estatua de San Francisco Javier al que probablemente un rayo ha partido la roca en la que se halla anclado y ahora, en vez de mirar hacia Navarra, esta cara al suelo y mirando a Málaga. También hay una reproducción del Castillo de Javier y un tercer artefacto que no logré descubrir que es.

Mientras reponía fuerzas me dediqué a contemplar el bonito panorama, especialmente hacia Francia (Valle de Lescún, muy verde) y las montañas más próximas. A tiro de piedra, más al norte y muy próximo, el famoso Pic d’Anie, que con sus 2.507 m. es un poco más alto que la Mesa, pero es un pico que está plenamente en Francia. A pesar de esos los navarros le han puesto nombre propio (como también lo tienen para La Mesa): el Auñamendi. A este pico se accede desde Belagua. Me gustaría subirlo, pero me parece que la carretera del puerto de Belagua está en obras.

Debajo de la cumbre un precioso lago en territorio francés: le lac de Lhurs.
Hacia el sur sigue todo un cordal de montañas fantásticas. La primera el Petrechema (2.366 m.), al que se accede también desde Linza y en parte por el mismo recorrido que sube a la Mesa. Se trata de una ascensión más corta y más fácil que la de la Mesa.

El Petrechema es en realidad la Aguja de Ansabére. Es una cumbre doble, separada por una enorme brecha, insalvable si no es con escalada. La cumbre española, más baja, es el Petrechema y la más alta (2.377 m.) la Aguja Norte de Ansabére. Más abajo de esta cumbre, y en el lado francés, quedan las famosas agujas gemelas, paraíso de la escalada.

Siguiendo más al sur aparecen otras bellas cumbres: el Sobarcal y el Acherito. Después los Gamuetas (Foya y Chinebral) y otros muchos más. Se adivina muy bien la Selva de Oza, rodeada de innumerables cumbres. Verdadero paraíso para caminar.

Y en el horizonte lejano cumbres que ya he subido, el Bisaurín y los tres miles de la zona de Panticosa: Infiernos, Garmo Negro, Algas, Argualas. Bastante tapados porque las nubes no estaban muy altas. Y una infinitud de montañas irreconocibles.

Pero el pico que destacaba con gran elegancia, mostrando sus dos cumbres, era el Midi d’Ossau. Inconfundible y bello. Mucha nieve aún en todas esas cumbres. Este año el piolet y los crampones serán necesarios hasta bien entrado el verano. ¡Hasta me habría venido bien el piolo (aunque solo veinte metros) en la Mesa, en pleno Junio!.

A las cinco de la tarde volvía a estar de nuevo en Linza. Charlé con un grupo de escaladores vascos (muy potentes) que habían pasado el día en Ezkaurre, montaña que yo desconocía totalmente su existencia, muy próxima a Zuriza. Paredes espectaculares para escalar (todo por aquí es calcáreo) y una cresta este sin gran dificultad, pero de mil metros…

Ascensión efectuada totalmente en solitario el 10-6-2009.

Fotos:
La de arriba es en la cumbre, con la reproducción del Castillo de Javier.
Abajo: Primero el Refugio de Linza (abarrotao, como puede verse). Luego en el collado de Linza. Ya se ve La Mesa (está a la izquierda de una cumbre plana, que es el pico Table) y a la derecha el Petrechema. El día estaba fantástico, pero después cambió.
Después toda la valleta nevada que se sigue para alcanzar la cumbre, pasando bajo el pico Budogia. La Mesa queda en el centro de la foto, al fondo. Sigue la del colladito y cono final, comentados antes.
Siguen dos de los artefactos cimeros. El santo mirando al suelo y la trilogía. En la vertical del castillo y en el fondo destaca un pico aislado: es el Bisaurín.
Las siguientes son el Pic d'Anie hacia el norte y el Petrechema/Ansabere hacia el sur. Se ve la brecha que separa ambas cumbres.
A continuación una vista del lago de Lhurs y otra ya regresando desde la Hoya de la Solana (que es donde se pierden metros) hacia el Petrechema. Más a la derecha saca la punta el Acherito.
Por último un panorama parcial desde el lado francés, hasta toda la cresta Sur antes explicada. En la vertical del "artefacto", un poco a la izquierda, se ve perfectamente el Midi d'Ossau.


1 comentario:

Nebur dijo...

Interesante crónica de la ascensión a la Mesa de los tres reyes

 
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