sábado, febrero 07, 2009

El Golf y la Dirección de Empresas

Ya me ha pasado en varias ocasiones que los lectores de mis posts no captan la ironía de determinados artículos. Debe ser que no me explico bien del todo. Así me ha pasado hoy con un comentario a un artículo escrito ya hace tiempo en el que indicaba que en algunas empresas lo mejor que les podía pasar es que el Director se fuese a jugar al golf.

Me dice Fernando Gastón Girao que soy un ignorante y que no entiendo de golf, deporte que demanda “perseverancia, requiere de concentración y serenidad. Requiere de un enorme autocontrol y humildad para reaccionar con calma frente a los errores, lo contrario hace que tras un fallo arruines el resto de la vuelta al campo”.
Nunca he jugado al golf (ni ganas), pero creo saber de que va.
Me he vuelto a leer mi artículo para ver si yo había escrito algo en contra del golf y lo bueno es que no es así. ¿Entonces?
Y no lo es porque creo ser tolerante. Y no me meto con lo que hacen las personas para encontrar satisfacciones personales, siempre que respeten al prójimo. El que quiera jugar al golf, que de bastonazos (hierba incluida) y el que quiera bajar al centro de la Tierra reptando, que lo haga. Yo escalo. Y este si que puedo garantizar que es un deporte en el que casi todos son unos ignorantes (muchos aún se creen que vamos poniendo clavos). Pero no me preocupa.

Pero ya que se pone mi comentarista a glorificar al golf, ¿podemos calificarlo de deporte o es más bien un pasatiempo social?

Ya sabemos que el deporte en su amplia acepción actual fue inventado por los ingleses. Explotadores natos de colonias, tenían mucho tiempo libre. Toda una clase trabajadora exprimida, en colonias y en la propia Inglaterra, permitía a los señoritos (las señoritas lo tenían peor) tener todo el tiempo libre del mundo, ya fuese para irse de viaje a descubrir momias o dar bastonazos a pelotas de diferentes formas y tamaños durante todo el día.
Gracias a la imaginación desbordada de esta gente que demandaba “nuevas experiencias” continuamente tenemos así tenis, futbol, rugby, atletismo, hípica, polo, cricket, badminton y un largo etcétera.

Y así hemos llegado a calificar como deporte a todo. ¿Es deporte la formula I, en que el coche lo supone casi todo? ¿Es deporte el ajedrez (y soy un gran aficionado)? ¿Es deporte el tiro con arco? ¿Es deporte el vuelo sin motor, que yo he practicado?
¿O alguno de estos deportes habría que calificarlos de pasatiempos o son otra cosa? ¿Puede calificarse como deporte actividades elitistas cuya finalidad primera es la selección de los que lo practican a través del tamaño de sus bolsillos, como la hípica, el polo o el golf?
Si algo me gusta del deporte que practico es que la selección es por el esfuerzo, no por el bolsillo.

Recomiendo a mi comentarista que la próxima vez que vaya a jugar al Golf se fije en las enormes barriguitas que exhiben muchos de sus practicantes. Como decía antes no he jugado al Golf pero, como bancario en mi última fase laboral, he tenido que realizar alguna que otra visita con Directivos de Empresas a torneos de Golf. Siempre he vuelto a casa con los pelos de punta.

Nunca podré evitar que cuando alguien me habla de que ha realizado una dura jornada deportiva de golf, la sonrisa invada mi rostro y me imagine a esa persona haciendo mínimamente algo de verdadero y completo deporte, como una corta carrera a pie o subir una pequeña montaña. Sería patético ver a los socios de un club de golf haciendo una salida colectiva para subir, por el camino más trillado, un desnivel de 1.000 m. Si muchos de ellos necesitan un caddie que les arrastre el carro con los palos, ¡me los imagino con una mochila!

Recuerdo lo que dijo Mark Twain: "El golf es un bello paseo arruinado por una pelotita blanca".
Y no voy a hablar del golf en lo referente al medio ambiente en países como el nuestro, para no alargarme.

Y para acabar y en lo que respecta a las empresas, garantizar, después de muchos años ejerciendo de Director Financiero, que algunos directivos donde mejor están es jugando al Golf o a lo que sea. Sus empresas funcionarían mejor.

2 comentarios:

Fernando Gastón Guirao dijo...

:) Disculpa Joaquín si te he ofendido, no lo pretendía, quizás debería haber seleccionado mejor mis palabras.
COmo todos los deportes se puede o no considerar deporte dependiendo de como se práctiqe. No me negarás que si vas a cualquier club de tenis podrás ver barriguitas equiparables a las que puedas encontrar en un club de golf y no por ello no considerarás a Rafa Nadal un deportista.
Depende de lo que hagas con la bolita, pero te aseguro que para lanzar la bolita a trescientos metros precisas de gimnasio a tope y para que no se te altere el pulso ni un latido y mantengas la precisión del golpe igual despues de 5 horas en el campo, también requieres de un enorme fondo físico. Dependerá del nivel de exigencia que te marques. Es indudable que hay gente que va con Buggie (la minoria), gente que va con caddie (más minoría todavía) y que jugar a golf en un campo de golf público es bastante más económico que ir a esquiar (deporte enormemente popular en los últimos años). Digamos que juga a golf puede ser tan elitista como el que hace alpinismo en el Himalaya, placer que tu mejor que yo sabrás que esta también reservado para bolsillos que puedan pagarlo.
Adquiere la consideración de deporte al intentar aplicarlo al máximo nivel de exigencia física.
En cuanto al tema ecológico, como TODA actividad humana hay argumentos a favor y en contra. Los argumentos en contra son claros, pero los argumentos a favor son: Actuan como auténticas reservas naturales. Yo, que soy jugador de golf (sin barriga), tambien y he encontrado en los campos de golf mientras jugaba, jabalies, zorros, conejos y todo tipo de aves en su lagos, que en muchas ocasiones constituyen excelentes zonas de anidamiento. Por otro lado el agua de los lagos se utiliza en la extinción de incendios, sin ir más lejos gracias al agua del campo de golf de Caldes Malavella se pudo extinguir rapidamente un brutal incendio en la zona.
Lo dicho, ruego disculpes el tono de mi anterior comentario.

Fernando Gastón dijo...

Me olvidaba un punto, estoy de acuerdo que muchos directivos estarían mejor en el campo de golf que trabajando. El país íría mejor.

 
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