domingo, febrero 08, 2009

Revolutionary Road y El lector


Acababa de leer el libro del finlandés Arto Paasilinna, Delicioso suicidio en grupo (ya hablaré de él) y ya me había comprado Revolutionary Road de Yates, un libro del año 61 que como ahora ha sido llevada al cine (Kate Winslet y Leonardo DiCaprio de protas) se vuelve a leer, y mi santa, que justo acababa su libro (La mancha humana de Phillip Roth, que le ha gustado mucho), ha descubierto donde lo tenía escondido y me lo ha robado vilmente.

Yo prefiero primero leer la historia y luego verla en el cine, porque sé que en la pantalla veré probablemente otra cosa. Mira por donde hace pocos días leíamos El Lector de B. Schlink y ahora podré verla en la pantalla (y casualmente con Kate Winslet también de protagonista). Y la iré a ver porque ayer fuimos a disfrutar de una excelente película (La clase – Entre les murs, Palma de oro en Cannes) y vimos el trailer y apunta ser excelente y un buen reflejo del libro.

Hoy en El País, Elvira Lindo habla de los dos libros y de las dos películas -Mujeres preciosas-. Elvira también está leyendo Revolutionary Road, tal como lo está haciendo Rosa Montero. Cuando acabemos su lectura veremos el film, naturalmente.

Y para acabar la crítica a la película El Lector, escrita por Carlos Boyero ayer. Un buen artículo.
Y otro de Laura Lucchini sobre el debate que se puede abrir en Alemania con esta obra.


El trailer de EL LECTOR



Entre les murs – La clase: película de visión obligada para los enseñantes (mejor verla en versión original subtitulada).


1 comentario:

sofia martínez dijo...

Revolutionary Road denota una profesionalidad tan exquisita como artesanal, y la trama está narrada con grata templanza, intensificándose de forma regular con la interacción de la pareja protagonista. Por otra parte la gravedad de sus conflictos y la valía de sus actuaciones no se equilibran con el real interés de sus personajes, con lo que flaquea la fuerza necesaria para que las situaciones arrebaten el ánimo y trasciendan sus estampas de disputas comunes, singularizadas en ocasiones por la aportación de un gran Michael Shannon como hijo de Kathy Bates.

 
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