lunes, noviembre 23, 2009

Alan Turing, el hombre que sabía demasiado

Libro escrito por Savid Leavitt recientemente, en el 2006, y que se ha traducido al español y editado por Antoni Bosch (colecc. Grandes Descubrimientos) y que leí de un tirón antes del verano y que posteriormente he releído varios de sus capítulos (y los volveré a leer de nuevo).

Turing, matemático británico es otro ejemplo de capital humano desperdiciado por la intolerancia humana que aún podemos ver hoy en día vivita y coleando gracias a estas derechas conservadoras, intolerantes y cutres, que en vez de educar a sus votantes, avivan constantemente la opresión sobre las minorías para así obtener votos de los educados en la intransigencia. En Inglaterra, aquí y por todas partes.

Pero no adelantemos el final.

Hijo de funcionario británico en la India, a los dieciséis años no tuvo ningún problema en entender la Teoría de la Relatividad de Einstein. Las matemáticas eran su adicción. Pero, claro, la educación obliga a estudiar latín aunque no quieras ni te interese y tuvo que cambiar de colegio ya que suspendió exámenes finales varias veces.

En 1935 fue nombrado profesor en King’s College y ya en 1936 escribió su memorable estudio "Los números computables, con una aplicación al Entscheidungsproblem" en el que reformuló los resultados obtenidos por
Kurt Gödel en 1931 sobre los límites de la demostrabilidad y la computación, sustituyendo al lenguaje formal universal descrito por Gödel por lo que hoy se conoce como la Máquina de Turing, unos dispositivos formales y simples.

Demostró que dicha máquina (teórica) era capaz de implementar cualquier problema matemático que pudiera representarse mediante un algoritmo. Las máquinas de Turing siguen siendo el objeto central de estudio en la teoría de la computación. Llegó a probar que no había ninguna solución para el problema de decisión (Entscheidungsproblem).

Por su concepto de "Máquina Universal (de Turing)” se le puede considerar el
padre de las computadoras modernas, aunque propiamente no hizo realmente ninguna.
1937 y 1938 los pasó en la Universidad de Princeton (USA), donde obtuvo el Doctorado y en 1939 volvió a Inglaterra justo cuando se inició la II Guerra Mundial y fue adscrito a Bletchley Park, centro montado por los ingleses para conseguir descifrar los códigos secretos nazis. Sus altas dotes matemáticas permitieron romper los códigos de la máquina Enigma y de los codificadores de teletipos FISH.

Este trabajo desarrollado durante toda la guerra ayudaría al desarrollo posterior de la primera computadora programable electrónica digital llamada Colossus.

Para romper los códigos de la máquina Enigma y permitir a los aliados anticipar los ataques y movimientos militares Nazis, Turing diseñó la
bombe, una máquina electromecánica que se utilizaba para eliminar una gran cantidad de claves enigma candidatas. La bombe de Turing, con una mejora añadida que sugirió el matemático Gordon Welchman, era la herramienta principal que usaban los criptógrafos aliados para leer las transmisiones Enigma.

Debió ser terrible en muchas ocasiones permitir victorias a los alemanes que se podrían haber evitado al conocer sus mensajes, pero lo que no se podía hacer era demostrar continuamente que se conocían por adelantado sus movimientos. Los alemanes llegaron al final de la guerra creyendo que el código Enigma no había sido descifrado.

Pero no hay desgracia mayor que trabajar en algo secreto y los trabajos de ruptura de códigos de Turing han sido secretos hasta los años 1970; ni siquiera sus amigos más íntimos llegaron a tener constancia. Murió sin recibir el más mínimo honor, cuando fue la persona más decisiva en la victoria de la
Batalla del Atlántico que acabó con los submarinos alemanes.

De 1945 a 1948 trabajó en el Laboratorio Nacional de Física en el diseño del ACM (Automatic Computer Machine). Publicó en 1950 su artículo "Máquinas de computación e inteligencia" donde ya trató temas de inteligencia artificial y propuso un experimento que hoy se conoce como la prueba de Turing, con la intención de definir una prueba estándar por el que una máquina podría catalogarse como "sensible" o sea casi humana (muy interesante el tema y hasta la fecha máquina alguna lo ha superado).

En 1952 Turing escribió un programa (teórico) de ajedrez. A falta de una computadora lo suficientemente potente como para ejecutarlo, él simulaba el funcionamiento de la computadora, tardando más de hora y media en efectuar un movimiento. Una de las partidas llegó a registrarse; el programa perdió frente a un amigo de Turing.

Esto nos da una idea de cómo ya tenía en la cabeza lo que era un programa y un ordenador. Sólo faltaba que la electrónica avanzase.

La carrera profesional de Turing se acabó cuando lo procesaron por su homosexualidad. En una investigación policial, Turing reconoció su homosexualidad, con lo que se le imputaron los cargos de "indecencia grave y perversión sexual" (los actos de homosexualidad eran ilegales en el Reino Unido en esa época), los mismos que a Oscar Wilde más de 50 años antes. Convencido de que no tenía de qué disculparse, no se defendió de los cargos y fue condenado. Fue sometido a tratamiento hormonal para reducirle la libido con inyecciones de estrógenos, que duraron un año y le produjeron importantes alteraciones físicas, como la aparición de pechos o un apreciable aumento de peso, y que además le convirtieron en impotente.
Se le impidió también su actividad docente.
Dos años después del juicio, en 1954, se suicidó con cianuro inyectado en una manzana que no llegó a ingerir completamente.

El ¡¡¡10 de septiembre de 2009!!! el primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, emitió un comunicado declarando sus disculpas en nombre del gobierno por el trato que recibió Alan Turing durante sus últimos años de vida. Este comunicado fue consecuencia de una movilización pública solicitando al Gobierno que pidiera disculpas por la persecución sufrida por Alan Turing.
Ahora ya sabéis el porque del nombre de la compañía Apple y por tanto del símbolo que acompaña todos sus productos, que tienen como símbolo una manzana mordida, aunque actualmente Apple dice que no tiene nada que ver. Casualidades.

Turing apareció en mi vida muy pronto y es que, muy jovencito aún, empecé a trabajar (¡mi primer trabajo!) con máquinas IBM (se les denominaba máquinas UR). Aún no eran propiamente ordenadores. Trabajábamos con fichas únicamente y los procesos eran por lo tanto batch, o sea en serie, pasando los paquetes de fichas por diversas máquinas, siendo las dos más importantes la calculadora y la tabuladora, que también calculaba y además imprimía los resultados.

Fue una época maravillosa (estoy hablando de los años 1965-1968) que tuve la suerte de poder vivir. Compaginaba ya el aprender como iban esas máquinas (que eran las que me daban de comer) con las del futuro inmediato, los ordenadores que empezaban a aparecer, pero sólo las grandes empresas, dado su coste, podían adquirirlas (en Barcelona, por ejemplo, tenían ordenadores SEAT, FECSA, ENHER, Autopistas, AGBAR, Catalana de Gas, etc.). La formación corría por entonces a cargo del propio fabricante, o sea la propia IBM era quien nos enseñaba. Compañías de ordenadores, además de IBM, sólo recuerdo dos, UNIVAC y BULL.

Como puede verse en las fotos que acompaño la programación de estas primeras máquinas era a base de cableado. Por eso aparezco con una chaqueta que nos poníamos para no ensuciarnos. Los paneles importantes que se utilizaban continuamente quedaban permanentemente hechos, como los de hacer la Contabilidad o la Nómina. El problema era cuando un cable fallaba. ¡Había que encontrar al maligno! y el volumen de cables que había en alguno de los paneles obligaba a trabajar con linterna para ver su fondo. Las máquinas eran enormes y en muchos edificios tenían que ir en los bajos y con grandes puertas para permitir su instalación. Se calentaban que daba gusto.

Todo esto estaba muy cerca aún del concepto primario de computadora de Turing, pero todo saltó por los aires con la evolución de la electrónica gracias a la carrera espacial. En pocos años cambió todo radicalmente con el chip y el circuito integrado. Aparecieron discos y cintas y las capacidades y velocidades se dispararon, poniendo el ordenador al alcance de muchas empresas ya de tamaño medio.

Abandonamos los cables y nuestra cutre chaqueta anti-polvo y como puede verse en la foto en la que estoy leyendo el diario, la cosa cambió radicalmente y ya era más de señoritos. Programábamos en COBOL y RPG principalmente, (ocasionalmente en FORTRAN), pero en alguna ocasión el programa no “cabía” y había que programar segmentos de él directamente en lenguaje máquina (Ensamblador) y esto era de lo más fantástico. Todo un reto. Los programas a veces se nos perdían en el proceso y no sabíamos que hacía el ordenador. A veces costaba un trabajo enorme encontrar por donde se nos había escapado el programa.

A pesar de la evolución técnica la guerra era constante para que nos entraran los programas y/o para que no fuesen lentos. Trabajar con ordenadores era todo un arte en aquella época. El PC con el que escribo estas líneas es infinitamente superior a cualquier ordenador existente en España en esa época (inicio de los 70’s) ya que ahora tengo enchufados al PC 1,5 Teras, más los 80 G que ya tiene ¡y es un portátil!. En aquellos tiempos no nos imaginábamos que se podrían alcanzar estas capacidades y velocidades. Cuando veo como juega mi PC al ajedrez se me cae la baba…

Sobre el libro: es excelente, pero claro, para forofos del tema.

Y sobre las fotos: primero Alan Turing y la manzana y después, ¡uf! qué niño en las primeras... siento hasta casi vergüenza en publicarlas...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

La primera en blanco y negro es en Sandoz.
Vaya maquinas!!! medio mecanicas, medio a valvulas y reles, encaje de bolillos.

Anónimo dijo...

Guapoooooooooooooooooooooooo, tío buenoooooooooo........jajajaja

Ostia Kim kina canya veure´t tant "pipiolo".

Víctor i Cris

francesc dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
 
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