La verdad es que uno no había visto concentrada tanta sandez
en un miembro de un Gobierno desde los tiempos de Esperanza Aguirre, cuando las
cámaras del programa Caiga Quien Caiga nos exponían una verdad muy cruda: que para llegar
a gobernante hacen falta bien pocas luces.
El tertuliano devenido en payaso saltarín del PP, que ejerce
casi cada día su función, hoy nos presenta su último numerito: obligar a los alumnos catalanes a Españolizarse (y a no querer tanto a su tierra). Desde los tiempos de Franco no se había visto
nada semejante.
La pregunta del millón es ¿cómo se puede obligar a
querer nadie? La realidad es que estaríamos ante una verdadera escuela de
masoquismo, obligando a querer al que te sodomiza a diario.
¿Cómo se lo hará Wertiti (que así se llama este gran payaso) para comprobar que los profesores
de esta nueva asignatura la enseñan correctamente? ¿Cómo se las compondrá para
comprobar que los alumnos hayan asimilado los grados de amor deseados hacia la
Patria? ¿Les pondrá un examen para comprobarlo y el que no da el nivel no pasa curso? Por cierto, ¿enseñarán en Madrid a amar a Catalunya? ¿Les enseñarán su Historia?
El desvarío de este Gobierno es tal que uno solo puede
entender todas estas cosas como elemento de distracción general ante el caos
económico que nos asola. Al fin y al cabo Wertiti representa el papel que hacía la
orquesta en el Titanic mientras se hundía.
Hay que reconocer que nos tienen bien distraídos con todas
estas necedades, incluidas las de los aviones del ejército en vuelo rasante sobre Campdevànol, malgastando en fuel lo que nos sacan en impuestos y encima
diciendo que la cosa va de maniobras para “defendernos del enemigo”.
Una viñeta del año 1937, en plena Guerra Civil.
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