martes, diciembre 20, 2011

Rajoy, la llegada del nuevo Mesías


Dice el diccionario en referencia a la palabra Mesianismo que “es una tendencia de la cosmovisión o la ideología que se relaciona con una particular interpretación de la historia donde el cambio de un estado del desarrollo de una sociedad o grupo de creyentes será originado por la llegada de un "mesías" o héroe, al que corresponde el establecimiento de un nuevo orden que dará origen al mundo utópico.

Es evidente, visto el discurso de ayer de Rajoy, nuestro nuevo Mesías, que estamos ante una nueva etapa de mesianismo hispánico que va a cambiar este país imponiendo un "orden nuevo" que nos va a llevar a la felicidad, pero sufriendo, eso sí, durante no se sabe cuanto tiempo (¿?) alcanzando en un plazo no definido (ya se sabe que esto puede costar una eternidad, pero mientras hay que seguir confiando) un mundo utópico en el cual no nos podemos ni imaginar lo bien que estaremos todos y lo dichosos que seremos. España volverá a ser "GRANDE", nos dice (la palabra España fue la más utilizada en su discurso). Por desgracia la historia está repleta de mesías que acabaron abocando su país a la ruina. No creo que vayamos a ser la excepción.

Ni depende, ni no depende. Me voy ha quedar corto con mis 40 puntos que daba por seguros que se aplicarían, ya que aparece alguna cosa más y eso que ayer Rajoy habló de generalidades. Cuando aparezca el bisturí del detalle (menudo primer trimestre nos espera) no quedará órgano de este cuerpo social que no se lleve una buena tajadura.

Queda claro que los trabajadores, los asalariados, van a ser los grandes paganos de esta crisis y por partida cuádruple:

1) Para pagar el descalabro bancario.
2) Para transferir rentas a los empresarios.
3) Para pagar también el desmadre del gasto estatal en inversiones inútiles de estos últimos años.
4) Para garantizar la devolución de los préstamos que nos han hecho y que han permitido las locuras en "inversión" y gasto de los puntos 1-3 anteriores (locuras cometidas por bancos, empresarios y gobiernos, y no precisamente por los trabajadores).

Nos dicen que la bajada de salarios es imperativa. Tanto lo repiten que percibo que mucha gente ha asimilado este discurso y consideran que es la solución correcta, al igual que se han creído el mensaje de que “vivíamos por encima de nuestras posibilidades”, mensaje que intenta culpabilizarnos de la crisis.

Nos venden que se bajan los salarios ya que no podemos devaluar y así, bajándolos, seremos “competitivos”. Nos aseguran que esta bajada de salarios permitirá a las empresas bajar los precios y así nos quedaremos igual y no perderemos poder adquisitivo. Mentira. Para ejemplo el de hoy en Cataluña con los precios de los transportes públicos. Subida del billete sencillo de autobús:
38% (¡que ya cuesta 2€). Subida de la tarjeta T-10, la más utilizada: 12,12 %. (¡Viva las motos!). Naturalmente el mensaje del aumento va acompañado de la culpabilización del Gobierno central y del anterior gobierno de la Comunidad, verdaderos causantes del aumento (in saecula, saeculorum, amén). No podía ser de otra forma.

Subida también de las autopistas y túneles de peaje muy por encima de la inflación y recorte de servicios (y no olvidemos que pretenden poner peaje a las autovías ahora libres). Más (precio) por menos (servicio). Lo que está claro es que la reducción de servicios supone reducir empleo. Si
esto ocurre con los precios que puede controlar la Administración, podemos pensar que va a pasar con los precios fijados por las empresas.

A pesar de estos desmanes abundantes veremos, milagrosamente (nos espera un auténtico Lourdes en el tema de los precios), como el IPC no se moverá lo más mínimo. Con lo cual, como ya he explicado otras veces en este blog, se matará otro pájaro del mismo tiro: se enmascarará el descenso del PIB y así se indicará que estamos sólo ligeramente en recesión, cuando en realidad estaremos en cifras de reducción del PIB mucho más altas. Anestesia social por todos los lados.

Una vez más vemos que es imposible que la austeridad nos pueda hacer crecer y dar empleo al mismo tiempo. Un ejemplo claro de como la austeridad implica todo lo contrario lo tenemos en la Comunidad Madrileña, donde se aprueba que los esclavos trabajen más por menos, lo que supone que unos cuantos más se quedarán en la calle (8.800). Los 5,5 MM. de parados están servidos.

Por lo tanto cuando oigamos a Rajoy y a sus acólitos (que aún no sabemos quienes serán) decir que
“la austeridad nos permitirá crecer y dar empleo” os podéis hacer un hartón de reír. O eso, o quedarse con cara de idiota, o sea con cara de habérselo creído.

Las cifras expresadas ayer no permiten otra interpretación. Los recortes de 16.500 MM., las subvenciones a los empresarios y sector inmobiliario y la creación de un banco malo solo pueden salir de una sangría enorme al bolsillo y al empleo del ciudadano.

Lo que si está claro es que el país está en venta y que la voluntad del ciudadano ya no existe. Ninguna medida del gobierno va a tenerlo en cuenta (salvo conservar el voto del pensionista, pilar básico del voto Pepero, que debe mantenerse incólume). La veda para el saqueo queda abierta con el permiso y autorización de los españoles. Si se han hinchado a robar y a montar tramas mafiosas, podemos imaginar lo que va a ocurrir en los próximos años, con todo el poder en sus manos.

Nube formada con las palabras más utilizadas por Rajoy en su discurso. España, Señorías y Gobierno "über alles".

lunes, diciembre 19, 2011

Encuestas, sabios, expertos y mangoneos y mangantes varios


Lo presentía. Como si lo hubiese visto. Lo estaba esperando, y en domingo, claro, día en el que se venden muchos más periódicos. Y ¿qué es lo que veía venir de forma tan cristalina? Pues una encuesta que mostraría que los españoles están masivamente contra Urgandarín, pero no contra la Corona (un 62% siguen imperturbablemente leales). El que nos metan mano en el bolsillo parece ser que nos deja indiferentes. Hay que salvar la institución y El País le echa un cable a la Corona. Que quede manifiestamente claro que seguimos siendo monárquicos, contra viento y marea, y solo unos pocos evolucionan hacia preferencias republicanas.

¿Qué valor tienen unas encuestas pasteleadas y preparadas por un medio de comunicación sin posibilidad de control por parte de nadie? La respuesta es evidente: ninguna. Y es que las encuestas se han convertido en el medio preferido para manipularnos. Lo que una encuesta persigue es mostrarte que el equivocado eres tú, el que no lo ve claro. ¿Cómo has podido pensar eso si el común de los mortales opina lo contrario? Venga, hombre,… borra lo que pensabas…

Esto también tiene su eufemismo: modelar la opinión.

Naturalmente los encuestadores nos ofrecerán las cintas grabadas de las conversaciones telefónicas que soportan las encuestas. Pero no nos mostrarán las que han ido a la basura porque mostraban el lado oscuro que precisamente no se quiere mostrar. ¿Y quién nos asegura que la muestra de gente seleccionada es la correcta? ¿Y quien nos asegura que las llamadas no son a personas contratada para afirmar lo que se quiere mostrar?

Por lo tanto cuando en la prensa escrita o digital (las de este medio son una falsedad total) se lea que un 49% de los españoles afirman que hacen falta más sacrificios, podéis tirar la encuesta a la basura, sencillamente por que no es así. Masocas no somos. ¡Venga hombre! El País, como los otros medios de comunicación, ha batallado desde el primer día para conseguir la reforma laboral y bajar los salarios, ya que eso les supone mejorar su cuenta de resultados, que tontos no son y persisten en ello.

Lo que se oye en la calle es todo lo contrario de lo que nos muestran mediante el engaño. Pero hace falta domesticar a la gente y ponerla a los pies del parte de guerra al trabajador que Rajoy emitirá dentro de poco rato. Todos de acuerdo en sacrificarnos. A tragar.

Otra forma de manipularnos, de uso continuo y creciente, es la utilización de “sabios” y “expertos”. El último ejemplo lo tenemos en Catalunya, donde el Gobierno ha encargado al “Consejo Asesor para la Reactivación Económica” (quienes cobrarán con seguridad y sin retraso) dos informes para afrontar la situación económica. Este consejo, además de sabios y expertos, cuenta con empresarios y catedráticos, que también son muy listos, y como era de esperar han emitido su receta para solucionar lo que no se puede solucionar, ni se solucionará, con este tipo de recetas.

Y la receta se resume fácilmente: que paguen los ciudadanos y que a los empresarios nos den dinero. Y colorín colorado, la receta se ha acabado. ¿Que otra solución cabía esperar, que no sea pasarles la factura a otros? ¿Por qué los que aconsejan no son los trabajadores (directivos incluídos, que son trabajadores)? ¿No son sabios, ni expertos? Seguro que la solución, tan factible como esta, sería otra.

Y lo que recetan es más IVA (“que aún tenemos recorrido dicen”. Ya veremos el recorrido que harán sus ventas cuando lo suban), más impuestos especiales y sobre las rentas del capital (no dicen cuanto en este último, pero algo simbólico, claro) y por el otro lado reducirles a los empresarios las cotizaciones a la seguridad social de los trabajadores (que si se bajan el agujero habrá que taparlo con otros ingresos que ya adivino quien los pagará).

Por lo tanto, consejo a lectores de prensa en tiempos de crisis: encuestas, sabios, expertos y otros tal para cual, contratados para decir lo que quieren que se diga, son en estos momentos unos auténticos mangantes. O sea, unos Urgandarínes. No hay otra palabra. Ni caso cuando los leáis.

viernes, diciembre 16, 2011

Sale el sol


A quien madruga Dios le ayuda, dice el refrán. Y los madrugadores hemos tenido hoy este premio para los ojos: una salida de sol bárbara en la costa de Barcelona.

Como puede verse en las fotos, el espectáculo cubría no solo el horizonte, sino todo el cielo visible desde mi posición. Una gozada.

jueves, diciembre 15, 2011

Minijobs


El día de las elecciones resumí en 40 puntos las medidas que tomará el nuevo gobierno y que gracias a las cuales se acabará de hundir la economía de este país.

La medida número 10 indicaba que se suprimiría el salario mínimo, gracias a la nueva figura de contrato de aprendiz (300/400 €), maquillando así el paro y esclavizando a los jóvenes. Ahora le llaman a esto minijobs.

Hoy leo que el tema va adelante a pesar de que se intenta despistar (acompañado de la consabida frase que leeremos continuamente como justificación que “la situación económica es tan grave que requiere medidas excepcionales") y el presidente de la CEOE ya explica que efectivamente van a ser 400€ y 150€ para cotización social, aunque supongo que no dará derecho a paro, solo seguro médico, y dudo que cotice para la jubilación.

Este señor es insuperable. Cada vez que abre la boca la palabra que no falta en su vocabulario es DESPIDO, cuando lo deseable sería que dijese CONTRATAR. Todo se soluciona despidiendo, más y más. Al final las fábricas españolas funcionarán solas (o con aprendices) y seremos la envidia mundial por nuestra productividad. El problema es que no quedará nadie que pueda comprar nada que no sean alimentos (y baratos).

Pero el Sr. Rosell no tiene suficiente con despedir a los suyos, a los de la empresa privada. También quiere despedir a todos los “funcionarios”. Parece ser que este es un país que podría funcionar sin nada público: sin policía, sin profesores, sin Universidades, sin Sanidad, etc. Todo privado. Hummmm ¡que pastel tan apetitoso para los empresarios si todo lo público lo realizasen empresas privadas!

No se preocupe usted, Sr. Rosell, que en Catalunya, que son los pioneros en aplicar las políticas neoliberales, ya están dando los pasos adecuados en la Sanidad. Todo llegará.

Ponen como ejemplo lo bien que van los minijobs en Alemania. Pero la comparación es falsa, ya que en Alemania hay muchos, muchísimos salarios altos y por lo tanto los 7,3 MM. de minijobs no suponen un impacto bajista importante en el global de los salarios de los trabajadores de este país.

Sin embargo en España va a ser diferente. Ya ahora un 57% de los asalariados están por debajo de los 1.000 euros. Abramos los ojos de una vez y toquemos de pie a tierra. Esto no va a crear mucho empleo y si lo crea ¡VAYA EMPLEO! Esto va servir para sustituir mileuristas por cuatrocientoseuristas. ¿No ha de estar ilusionada la patronal con esto? Aprendices de camareros, de cajeros, de taxistas, de mensajeros y en todos aquellos trabajos de baja preparación: lavanderías, tintorerías, todo tipo de dependientes y gente en taquillas, etc., etc., todos a 400€. Sabroso el tema.

Lo que no tiene en cuenta la patronal son las consecuencias sobre el consumo patrio con medidas de este estilo. ¿Esto es empleo? Esto es precariedad total de por vida. ESCLAVOS es la palabra correcta. Empobrecimiento de una nación.

Abran los ojos los inocentes jovencitos que se creen que esto va de verdad. Que van a aprender una profesión (y por eso mientras aprenden han de cobrar menos) y que después los contratarán. Santa inocencia la de la gente joven.

Ahora vemos lo que realmente se perseguía con las políticas de inmigración sin límite. La presión de esos inmigrantes, ahora la mayoría en paro y dispuestos a trabajar por cuatro chavos, está dando sus frutos. La izquierda se tragó lo del mestizaje y aplaudió la gran jugada de la derecha, creyendo que rechazar inmigrantes era racista.

Pensando que debíamos ser respetuosos con los que tenían menos, ahora resulta que nos colaron un
ejército de reserva que está empobreciendo al trabajador español, incluidos los propios inmigrantes. La izquierda del norte de Europa (en absoluta racista, pero con criterios económicos claros) no permitió lo que ha ocurrido en España y así les va. No tienen paro y no han de mantener con el presupuesto del estado esa ingente mano de obra, ahora inútil.

El precio del oro: ¿el fin del burbujazo?

¿O se trata solo de una corrección para volver a subir de nuevo con más brío? Unos opinan que el fuerte descenso del precio del oro en los últimos días marca el fin del burbujazo.

Y hay un hecho remarcable desde el punto de vista del análisis técnico: su cotización ha cortado ya ligeramente la media móvil de 200 días (una media a largo) por vez primera desde el año 2009, una señal bajista sólida.

Otros opinan que no, que rebotará en este punto, porque ha demostrado en siete ocasiones que la línea de soporte es muy firme. Desde un máximo de 1.900 $/onza aprox. ahora está en 1.612 $ aprox. Un buen descenso para aquellos que compraron en máximos. Como siempre ocurre en toda burbuja, los últimos en comprar son los que se estrellan.

¿Volverá a subir, o acabará hundiéndose? Interesante seguirlo, porque si se duda hasta del oro como inversión segura…

miércoles, diciembre 14, 2011

El deporte como salud


Uno ya no sabe a que carta quedarse. Tan pronto el azúcar es malo y lo correcto es la sacarina, para que al cabo de unos días te digan lo contrario y entonces hasta la sacarina es incluso cancerígena. Y así con multitud de alimentos. Un día el vino es bueno y otro es malo.

En marzo escribí sobre los beneficios del deporte para la salud, en base a estudios médicos que demostraban que la longevidad media del deportista de elite era superior a la del no practicante.

Hoy me remiten un artículo en que se afirma lo contrario. En base a un estudio hecho a 40 deportistas australianos, unos médicos afirman que los deportistas de elite, aquellos que llevan el esfuerzo al límite, corren riesgos cardiovasculares.

Dicen los autores del estudio que "el ejercicio moderado es una importante terapia para las enfermedades cardiovasculares, pero sus efectos sobre la salud cuando se practica de forma intensa están menos definidos. Hemos demostrado que el ejercicio de resistencia intenso provoca una reducción en la función del ventrículo derecho que se incrementa con la duración de la carrera y se correlaciona con el aumento de los marcadores biológicos de daño cardiaco. Por el contrario, el ventrículo izquierdo no sufre ninguna alteración".

Creo que este estudio muestra unas pequeñas debilidades. ¿Qué es un deportista de elite y qué es un esfuerzo al límite? Muy difícil establecer clasificaciones. Y además el estudio es a corto plazo.

Dos estudios que en teoría se contradicen… o no… ya que este último viene a decir que algunos pueden tener un fallo cardíaco, pero si no lo tienes vivirás más, como indicaba el estudio que citaba hace unos meses. Total, que en promedio se vive más con el deporte… aunque alguno se puede quedar por el camino. ¡Atentos a los síntomas!

Foto: Haciendo deporte en Dolomitas. Cumbre del Paterno (con las Tre Cime al fondo), después de haber ascendido por su via ferrata.

martes, diciembre 13, 2011

Yo recorto, tu recortas, el recorta, etc.


Ayer, la televisión catalana (TV3), ahora controlada por la derecha neoliberal de CiU, y en el programa Ágora, se efectuó un debate (por llamarlo de alguna forma) sobre la crisis. La derecha catalana ejerce un férreo control sobre su medio de comunicación principal y no iba a permitir que se pusiesen en cuarentena los recortes que está llevando a cabo la Generalitat. Por lo tanto invitó al debate a Catedráticos de Universidad y asimilados, todos ellos afines a la filosofía política actual.

Por lo tanto no hubo debate y la frase que más se oyó fue la de “opino igual que tú”.

Ya sabemos lo que iba a opinar del tema Pedro Nueno, que anclado en el IESE (Opus), uno ya puede imaginarse su discurso. Y lo que dijo, entre otras lindezas, es que en EE.UU. un ingeniero que se queda sin trabajo acepta hacer de camarero, cosa que no ocurre por aquí.

Este es un mensaje muy querido de siempre por nuestra derecha y que se traduce en lo de
“si están en paro es por que quieren, ya que no aceptan otros trabajos”.

¿Están los bares ofertando puestos de camarero y no los pueden cubrir porque nadie en España acepta ese trabajo? Quiere hacernos creer que los 5 MM. de trabajadores en paro encontrarían trabajo de aceptar trabajos de menor calidad. Auténticamente impresentable el Sr. Nueno con la frasecita de siempre, así sus conciencias se quedan tranquilas:
están parados porque quieren.

También me sorprendí de ver en posiciones neoliberales a García Montalvo, catedrático de la Pompeu, uno de los que advirtió, con su voz clamando en el desierto, del burbujazo inmobiliario.

Pero lo más sorprendente fue el acuerdo de todos de que aquí lo que toca ahora es
BAJAR LOS SUELDOS A TODO EL MUNDO EN EL SECTOR PRIVADO. Al fin se vió cual era la finalidad del debate: empezar a dejar claro que el remedio a la crisis ahora pasa por bajar los salarios.

Este va a ser el momento sublime de Rajoy y de la patronal. ¡Un sacrificio por la patria, nos dirán!

Ya afirmaba Krugman que si no se podía devaluar, lo que tocaba era bajar PRECIOS y SALARIOS. Pero léase bien lo que dice Krugman: hay que bajar
TODOS los precios (el salario es el precio del trabajo).

¿Alguien se cree que en este país pueden bajar los precios, cuando los oligopolios y monopolios van adquiriendo un poder ya imbatible, con el trabajador derrotado ya por todos los frentes?

Pues bien, aquí lo único que bajarán serán los salarios. Y como muestra un botón de lo que indica la patronal, cuando intenta ¿negociar? con los ya derrotados sindicatos (a los españoles se les ha hecho creer con una buena campaña que son algo inútil y anacrónico). Hoy su presidente ha dicho que los precios no se tocan, que no se controlan, que esto es una economía de libre mercado. Entonces ¿cómo se puede amenazar con recortar los precios (o sea los salarios) por Real Decreto en el mercado del trabajo, mercado ya de por sí falseado ya que una de las partes, el trabajador, está cada vez más debilitado? ¿No hay que respetar el libre mercado?

Por lo tanto bajar los salarios, sí, los precios, no.

Y visto esto solo hace falta ver lo que piden las compañías eléctricas. Otro aumento impresionante. Algunos pronto trabajarán para pagar el agua, el gas y el teléfono. O eso, o volver a las candelas. Un oligopolio de libro, el de las eléctricas, que gobernando la derecha y con el consumidor ya abierto en canal, va a cobrar por la electricidad un precio de record Guiness que va a ser la envidia mundial.

Pero más aún. Entre las ideas de nuestros creativos nuevos gobernantes (lo bueno es que la noticia la emite una empresa que se vería beneficiada por esta idea, Abertis) está la de cobrar por la utilización de las autovías ahora libres, instalando peajes. O sea, pagamos con nuestros impuestos por su construcción y ahora pagaremos por su utilización, es decir, pagar dos veces por lo mismo, igual que con la Sanidad si implementan el copago, ya que pagamos cada mes por ella y además nos facturarán en cada visita.

Pero, ¿esto qué es? ¿Es el atraco organizado al ciudadano?

No sé como lo verán, pero los hechos lo que muestran es que la renta per capita de los españoles se hunde y la renta disponible pronto habrá desaparecido.

Se justifica el descenso de salarios con la letanía de siempre: “hay que ser competitivos”. Un auténtica mentira que la competitividad se produzca bajando más los salarios, que son un componente cada vez menos importante en los costes de un producto. Si por ejemplo el coste del trabajo en los costes de un producto es el 20%, y reducimos los salarios un 5%, únicamente bajaremos los costes un ¡1%!. ¿Seremos más competitivos gracias a esta reducción? Obviamente no. Lo único que haremos será engordar el bolsillo del empresario, que es de lo que se trata.

Nuestros salarios son la mitad ya de los europeos y eso no nos da más competitividad, ya que esta se produce gracias a otras cosas, como ingeniería, investigación, diseño, logística y todas esas cosas que el empresario español, tan corto de miras, parece ser que no entiende. ¿Cómo se lo hacen los alemanes para ser tan competitivos con un coste laboral tan alto? ¿Pero cómo quieren que nos creamos que el recorte de salarios va a aumentar nuestra competitividad?

Lo que si van a conseguir es hundir aún más los ingresos del Estado, primero por menor recaudación del IRPF (si no se sube su tarifa) y después por menor IVA, ya que todo el mundo sabe aplicar lo de “me recortan, pues recorto, que tonto no soy” imitando el anuncio de Media Markt.

Lo que tendría que hacer este país, en vez de las huelgas que caerán como rosario inacabable, es hacer suspensión de compras (y especialmente de productos de nuestros nuevos colonizadores, Alemania). Pagas, pues compro. No pagas, pues no te compro. Aquí, o jugamos todos o no se juega. Esta debería ser la acción principal, pero, claro, la adicción a consumir está ya en el ADN después de tantos años de consumo desenfrenado.

El "debate" (en catalán, excepto García Montalvo que se expresa en castellano), en Ágora

Para qué sirve realmente el "acuerdo"


J.Jacks escribe un artículo en El Confidencial que aclara en gran manera lo que está ocurriendo, es decir, para que está sirviendo la crisis, y que resume al final del artículo en esta frase:

Esta crisis no es económica. Es la oportunidad para fijar la sociedad que se tendrá en el futuro. Para eso es el Acuerdo. La Economía tiene soluciones para evitar que millones de personas estén desempleadas, pero este Acuerdo se “olvida” de esas medidas. Miren cuántas veces se menciona “desempleo” en el Acuerdo. El 2012 será un año complicado. El Acuerdo empeorará la crisis y llevará a una nueva fase con reacciones violentas. Pero depende de ustedes consentir ser inferiores…

Para cumplir con el déficit, se debe volver a las Leyes de Pobres. Que los recoja la caridad. Las ayudas hacen que los pobres gasten en comida, lo que aumenta los precios. El desempleo es por “leyes que impiden el desalojo de los desempleados, lo que les impiden buscar trabajo al dejarlos en casa”. Quien se quede parado, a la calle.

Es el libre mercado en el que el Estado garantiza el pago de deudas privadas. En el que no se deja que las entidades insolventes quiebren y en el que la “mano invisible” es una mano a la yugular de los ciudadanos”.

El acuerdo del día 9 es otro paso a la servidumbre. Afirman que la crisis es fruto de la deuda pública, pero Alemania excedió el límite de la deuda desde el 2001. ¿Está Alemania en crisis? Irlanda tuvo el mayor superávit público de la UE 2000-2009. ¿Cuándo empezó su crisis? Italia tiene superávit público primario. ¿Está en crisis? ¿No hay otras causas? ¿Solo los déficits públicos?

Y un tema muy grave es lo que subrayaba en mi anterior post: el Acuerdo impone que “los presupuestos públicos tengan superávits o déficit cero”, con lo que si España tiene un déficit por cuenta corriente de €33.000 millones, para que el Estado tenga superávit o déficit cero, las familias tendrán que endeudarse en €33.000 millones, vía impuestos, más consumo y menos ahorro.

En 11 años con el límite al 3%, Alemania lo incumplió en 7. Entonces no había que ajustar nada. Caradura alemana. Este Acuerdo no es un pacto entre Alemania-Francia y el resto de la UE sobre ajuste fiscal. Ese es solo un aspecto. El Acuerdo es un pacto con las entidades que se van de rositas.

Las entidades aceptan los criterios de Basilea II, la quita griega y relajar los diferenciales de los países que adopten las medidas. A cambio, Alemania-Francia olvidan Basilea III y pagarán el 100% de la deuda de esos países. Las entidades no perderán sus préstamos. “La decisión sobre la deuda griega es excepcional”. No más quitas en el futuro.

Un acuerdo maravilloso que nos obliga a pagar las pérdidas de los bancos y añade más austeridad, o sea recesión.

lunes, diciembre 12, 2011

Europa, UNA, GRANDE y LIBRE


Lo dicen Soros y Stiglitz: Europa ha dado un gran paso al frente este fin de semana... hacia el abismo. Un tijeretazo (otro más) que lleva a la depresión.

Y Obama está mesándose los cabellos viendo que se aprueban más dosis de austeridad en Europa. Al menos los EE.UU. han probado lo de los estímulos y si no han funcionado al menos no han empeorado más la situación económica.

Pero nuestros queridos talibanes opinan que aún no hay bastante. ¡Más dosis de austeridad!, hasta que nos hundamos. Ya sabíamos que esta gente son cuadrados, pero no hasta este extremo. Y que lo de comprar bonos de los países apestados otro día, que ya se han quedado bastantes, de momento.

También Krugman lo tiene claro: esto lleva a la DEPRESIÓN. A mí no me sorprende nada ya que hace unos meses escribí advirtiendo del lugar donde acabará este viaje demente, metidos en un tren del que no nos podemos apear.

Y los mercados lo han dejado claro hoy: la prima de riesgo hacia arriba de nuevo y el euro depreciándose, lo cual no agrada en EE.UU. ¿De qué ha servido toda esta parafernalia del finde? ¿Ha sido de nuevo un gran parche para seguir mareando la perdiz y lo que realmente se pretende es desmontar el estado del bienestar (la socialdemocracia abierta en canal) y todas estas medidas lo que buscan es prolongar la situación para exprimirnos hasta el último euro?

Lo que si ha quedado claro en esta última cumbre es que los platos rotos los pagamos todos y la banca va a salir de rositas. Nada de quitas a la deuda (lo de Grecia fue un error) y los españolitos de a pie vamos a pagar hasta el último euro del desmadre inmobiliario. Ya empiezan a vendernos lo de que "el banco malo es algo muy bueno". Un auténtico oximorón. Y Montoro despistando.

Y por aquí el PP ya ha iniciado el cambio de discurso, virando rapidamente sobre lo dicho tan sólo hace unos días. Montoro afirma que "tenemos que vencer una herencia muy negativa" y que en el 2012 no se va a crear empleo (eufemismo, ya que en realidad se va a destruir, mejor dicho, lo van a destruir ellos con sus medidas).

Atados de pies y manos los del PP se van a dar cuenta ahora de la patata caliente que tienen en las manos. Naturalmente recurrirán a la “herencia” pero este discurso tiene fecha de caducidad y además inmediata. Se van (nos vamos) a dar cuenta de que España se ha convertido en un PROTECTORADO, al estilo de algunos países antiguamente colonizados (como Marruecos), que eran independientes en teoría, pero en la práctica eran gobernados por el país colonizador. Alemania está colonizando Europa (sin disparar ni un tiro) y no es de extrañar que los ingleses huyan despavoridos.

Parodiando aquello que se decía en tiempos de Franco, ahora podemos rehacer aquel dicho con una nueva versión: Europa, UNA (porque si hubiese otra nos iríamos todos a ella), GRANDE (porque hay alemanes) y LIBRE (porque aún podemos hacer quinielas).

La imagen muestra claramente como debería ser la nueva bandera de la UE.

viernes, diciembre 09, 2011

Los listos ¿son los ingleses?


Inglaterra no suscribe el nuevo acuerdo de la eurozona y se abre en banda. ¿Acierta? El tiempo lo dirá. La realidad es que hasta ahora les ha ido muy bien.

Los ingleses entraron en la Unión Europea muchos años después de su creación, porque De Gaulle vetó siempre su incorporación, ya que afirmaba que era un caballo de Troya, o sea, un peligro para el sistema.

Cuando lo hicieron, Thatcher logró obtener una rebaja en su aportación presupuestaria a la Unión aduciendo que como tenían "pocos huertos", el tema agrícola, que requería muchas subvenciones de la Comunidad por aquellos tiempos, no iba con ellos y que por lo tanto iban a pagar menos, rebaja que dura hasta la fecha.

Después ya sabemos que no entró a formar parte del euro y gracias a eso puede darle a la máquina de billetes, fijar los tipos de interés y devaluar la libra cuando quiere. Una gran ventaja en una recesión.

Y ahora dice que no al nuevo pacto fiscal, algo muy lógico. Si ya decidieron no ceder la soberanía monetaria, tampoco lo van a hacer con la fiscal.

España, país pringado donde los haya, ha ido dispuesta a aprobar lo que manden y si hace falta, el doble.

Y atención a lo que hemos dado nuestra aprobación: "El nuevo pacto fiscal de la eurozona, según el documento consensuado por los líderes, incluirá el compromiso de que cada país establezca en su Constitución la regla del equilibrio presupuestario y mecanismos de corrección automáticos en caso de desviación. Los países con déficit superior al 3% del producto interior bruto (PIB) estarán obligados a suscribir un programa detallado de reformas y ajustes, que deberá ser aprobado por la Comisión Europea y el Consejo de Ministros europeo y que será sometido a una estricta supervisión. La apertura de expediente por déficit excesivo y las sanciones también tendrá un carácter automático".

¿Lo de la estricta supervisión supone la creación de una Gestapo Económica?

Foto: Los nuevos Inspectores Alemanes en viaje a España para ver si cumplimos los acuerdos. La foto esta hecha en una paradita en Estrasburgo (para estirar las piernas y hacer una meadita, que el viaje es largo).

Corralín, corralán (2)


Hace bien en explicar hoy El País ("Mis ahorros tienen miedo al corralito") que en las encuestas al uso que vemos continuamente para clarificar lo que más nos preocupa a los españoles (paro, terrorismo, seguridad, sanidad, vivienda, etc.) no aparezca precisamente la que parece ser es ya la nueva estrella de los muchos miedos en los que está inmersa la sociedad. Se refiere a la posibilidad del corralito y a la salida de España del euro, regresando a las neopesetas.

Difícil es que se produzca, pero imposible no. Lo dice hasta el que fue mi profe de Teoría Económica, Antonio Argandoña.

Estos días hemos visto precisamente como en una población catalana, L'Aldea, cercana a Amposta, se ha producido el corralito, claro que en este caso era una Cooperativa que no tenía el soporte del Fondo de Garantías. Con lo revueltos que van los tiempos no llego a concebir como la gente mantenía TODO su dinero en una entidad pseudofinanciera. La realidad es que se han quedado sin blanca y hasta se les ha tenido que prover alimentos.

Con el miedo que hay y ya solo falta ver cosas de estas.

Tampoco faltan nuevas neoestafas. Me refiero a los que invirtieron (un total de 12.000 MM. de euros, nada más y nada menos) su dinero en Participaciones Preferentes, unas emisiones que los directores de bancos y, sobre todo, de cajas colocaron entre pequeños ahorradores, vendiéndolas como si fuesen depósitos a plazo, cuando en realidad ni tan siquiera garantizan la devolución del capital y están vinculadas a los resultados de las entidades, resultados que por otra parte no van muy boyantes. Ahora muchos de ellos no pueden recuperar su dinero y están ante una variante del tema, pero corralito al fin y al cabo. Algunos bancos, conscientes de lo que hicieron, ya están ofreciendo cambiar estas participaciones por acciones. Pero las cajas no tienen esa posibilidad.

La muestra del miedo existente se observa en las cajas de seguridad en los bancos. Ya no hay cajas libres y hay que apuntarse a la lista de espera y eso que su precio oscila entre 100 y 600 € al año (y Hacienda pidiendo las listas de los clientes que las contratan).

El País explica algunas de las posibilidades para intentar superar el riesgo de corralito y corralón:

- Abrir una cta. corriente en divisas (pero con el riesgo de que el gobierno por decreto obligue a pasarlas a neopesetas si nos salimos del Euro).
- Abrir una cuenta en un país más seguro de la eurozona (Alemania, por ejemplo).
- Abrir una cuenta en Suiza.
- Directamente al colchón o en cajas de seguridad.
- Invertir en oro con el mismo destino del punto anterior.

Y a mí se me ocurre otra que no veo escrita en ningún sitio, aunque naturalmente se incurre en otro riesgo: comprar acciones de empresas Alemanas o de otro país con otra divisa diferente al euro (por ejemplo, Suiza o EE.UU.). Cuando se vendan se recupera el capital en esa divisa, y si España regresa a las neopesetas se queda a salvo del corralito y de la devaluación (el corralón).

En el caso de invertir en euros en acciones alemanas quedas a salvo incluso si decidiesen pasarse las economías fuertes de la eurozona a un eurofuerte, ya que automáticamente los euros quedarían revalorizados. Naturalmente queda sujeto uno a los vaivenes de la Bolsa y si hubiese corralito en España, las acciones europeas seguro que sufrirían y el resto, incluso las norteamericanas, también. Me gustaría que algún lector del blog me confirmase como correcta esta posibilidad.

lunes, diciembre 05, 2011

Bua, Buaaa, lloraba la hipócrita


La imagen de hoy es la de la Ministra de Trabajo italiana, Elsa Fornero, llorando por lo mucho que le hacen sufrir los recortes que el nuevo gobierno italiano (ese que nadie ha elegido) ha aprobado este finde. Mayor hipocresía ya no es posible. ¿Nos podemos imaginar a Torquemada llorando al ver a sus herejes sufrir en la hoguera? Si a la ministra le duele el puñal que clava a la sociedad, lo mejor que podía haber hecho (ya que sabía perfectamente la medicina que se iba a aplicar) era no entrar en ese gobierno. Podría dimitir, pero ya se sabe que pagan bien. Evita Perón, al menos, sufría por sus descamisados y en vez de masacrarlos decidió regarles el país, una política contraria a la actual, política que también lleva al hundimiento de las arcas de cualquier nación.

Está cada vez más claro lo que nos va a ocurrir a todos los países inmersos en estos ajustes de locura. Las cifras, semana a semana, mes tras mes, nos van mostrando el hundimiento gradual de la economía. Hoy ha sido el dato de producción industrial español que en octubre cayó un 4,2% respecto del mismo periodo del año anterior. El dato pone de relieve un enfriamiento de la producción industrial desconocido desde el comienzo de la crisis económica. Puede afirmarse que la industria ya está en recesión, señal inequívoca de que lo está la economía española. Difícil arreglar esto cuando la mayoría de españoles son conscientes de que esto se hunde, especialmente aquellos que se quedan sin vivienda (los desahucios siguen aumentando), una auténtica tragedia: sin trabajo, sin vivienda y ¡sin médico!

Pero atentos a este dato: en los bienes de consumo duradero el retroceso es de nada menos que del -14% en términos anuales, destacando el hundimiento en la venta de muebles. De automóviles para que vamos a hablar: Seat y Nissan cierran sus fábricas durante varios días, para ajustar así su producción.

¿Y que hará Rajoy, quien ahora ya no tiene a Zapatero para cargarle todas las culpas y ya empieza a indicar que el problema es "Europa" (aunque en Catalunya, cuya derecha va siempre un paso por delante, ya hace días que su Gobierno lo viene diciendo). Da gusto oír esto, cuando aún no han empezado tan siquiera a gobernar. La culpa siempre es de otro. Sus políticas son las adecuadas.

Mientras la miseria va invadiendo cada vez más hogares, podemos ir comprobando que las pérdidas de los más desfavorecidos son beneficios para unos pocos; eso es lo que algunos hipócritas denominan “las oportunidades de la crisis”. ¿Un ejemplo? Pues el dato de consumo de bienes de lujo, que se ha incrementado un ¡25%! Dicen que es debido al turismo. ¡Naturalmente! Cada vez tendrán más dinero los de fuera y nosotros menos. Pero alguno hay también por aquí que se está hinchando.

No deja de sorprendernos que mientras los datos económicos muestran el hundimiento del Titanic, su orquesta, la Bolsa, suba un 10% en una semana. ¿A que se debe tamaño desenfreno repentino? ¿Se ha acabado la crisis? Nada de eso, lo que pasa es que el BCE se va a poner las botas de comprar deuda de los PIGS (así nos entendemos).

¿Se trata de comprar la deuda que emitan los Estados y así garantizar sus emisiones? Pues no, ya que lo que se trata es de comprar la deuda que tienen de esos países la gran banca en sus arcas. Es decir, la deuda tóxica nos la quedamos todos (el BCE somos nosotros, no lo olvidemos) pero lo que nadie nos dice es a que precio se la queda. La respuesta, dado el subidón de las bolsas está muy clara: a un precio superior al de mercado, por lo que están comprando con pérdidas. Inmenso notición para los bancos, cuyas acciones se han recuperado sensiblemente, como era de esperar. Obligatorio leer el artículo de Juan Ignacio Crespo (Reuters), quien siempre nos aclara las ideas en cuatro líneas, lo cual tiene gran mérito y una de las cosas que vemos es que al final la crisis puede acabar también con inflación, que ayuda a pagar las deudas. Paro e inflación, peor imposible.

Y más subirán las acciones de los bancos si además en España hacemos lo del banco malo, que ya todos sabemos que de banco nada, ya que se trata de un depósito de porquería inmobiliaria invendible, especialmente suelo. Esos terrenos que se compraron a precio regalado y después se revalorizaron al ser recalificados para poder ser construidos y que ahoran vuelven a valer nada porque nadie quiere quedárselos.

Pero para eso estamos nosotros, los españolitos, quienes además de quedarnos con la deuda de los PIGS a precios de saldo, también nos quedaremos con activos inmobiliarios a un precio muy superior al que valen. Naturalmente cuando se haga la operación proclamarán con letras muy gordas en la prensa que el Estado se queda esos inmuebles y terrenos ¡al 50% de su precio! (por decir algo). Mentira inmensa porque nadie sabe su precio. Lo que si que es seguro es que cuando los vendan, si algún día los venden, será a un precio muy inferior al de compra (y nadie se enterará, por descontado). Y mientras nos tendremos que endeudar más para comprar esa porquería y pagar los intereses de ese endeudamiento.

Y puestos a comprar porquería aquí tenemos lo de los aviones Eurofighter: un contrato de 12.000 millones de euros, (aunque los programas de armamento totalizan más de 31.600 millones de euros), mientras estamos intentando a base de llanto y crujir de dientes recortar en Catalunya 600 MM. reduciendo salarios al personal público.

Pensaba en todo esto este fin de semana en el que estuve de visita por tierras de Tarragona, siguiendo la ruta del Cister y visitando entre otras cosas la población de Montblanc, famosa por sus murallas medievales.

Mientras hacía el vermut en la soleada plaza de esta villa, leía (¡por fin algo de literatura sobre el tema!) sobre la creciente utilización de ordenadores que con sus programas y algoritmos matemáticos van sustituyendo a los brokers habituales (que también se irán al paro).

Mucho más rápidos que el ser humano, estos nuevos ingenios son capaces de hacer miles y miles de operaciones en el tiempo de un suspiro. Imbatibles pues, vamos dejando en sus manos que regulen y operen los mercados, esos que afirman algunos que son eficientes y racionales. ¿Son racionales los ordenadores?

Alguien dirá que como están hechos por humanos tienen idéntico comportamiento. La realidad es que el 6 de mayo de 2010 dieron un buen susto al personal y hubo que desenchufarlos para evitar el caos. Si la política la rige la economía, la economía la rigen los mercados y los mercados los rigen ya robots, ¿estamos ya al cabo de la calle? Recomiendo leer los artículos al respecto: "En manos de la máquina", "Cuando la máquina decide" y "Mercados financieros sin límites de velocidad".

Y después de comer, dando un paseo por las murallas llegué a una de sus puertas principales, donde dice la leyenda que San Jorge (Sant Jordi) mató al Dragón. Parece ser, según la voz popular, que el Dragón era el más poderoso de los Dragones ya que podía moverse por el cielo, tierra y agua. El terror que el Dragón imponía era terrible. Cada día devoraba un par de ovejas y no se saciaba. Le dieron vacas y caballos y tampoco tuvo bastante. Hasta que hubo que sortear personas para aplacar el hambre de la bestia (eran más demócratas en aquella época y no sólo sacrificaban funcionarios).

Y el Rey, para no ser menos, tuvo que mojarse, y poner a la familia real en el sorteo (todo un ejemplo). Y va, ya es mala suerte, y le tocó en el sorteo a su hija, la princesa, ser pasto del Dragón. El rey aceptó el destino (ya se sabe que en aquella época el sexo femenino estaba devaluado y si llega a ser el príncipe ya habríamos visto) y no aceptó permutas. Pero cuando la princesa se dirigía al sacrificio surgió un joven caballero, armado de pies a cabeza, con un blanco corcel. Era forastero y se llamaba Jordi. Embistió con furia al Dragón y lo dejó herido y más manso que una oveja. Ya es sabido que donde murió el Dragón crecieron rosas y de ahí lo de las rosas para Sant Jordi, etc, etc.

¿Sabe alguien la dirección de un chaval así que nos pueda salvar del Dragón actual que se llama "Mercados" y que circula por Internet? (no hay princesa para ofrecerle). Mejor si sabe informática y redes.

viernes, diciembre 02, 2011

¿Mercado o Estado?


Este el título de un libro publicado en abril de 2010 y que leí nada más publicarse. Un libro sensacional al que me remito muchas veces para tener claras las ideas que soportan las diferentes visiones económicas que hay tras estas dos formas de gobierno.

Siendo un libro muy bueno y de lectura altamente recomendable para aquellos a quienes les atraiga el tema, no tuve tiempo en su momento de escribir nada en este blog sobre él.

Entonces, ¿por qué lo hago ahora, pasado ya año y medio? Pues porque una de las dos opciones, la que precisamente ha originado la crisis, se está imponiendo hasta romper todo tipo de equilibrio y nos está llevando a un agravamiento del problema. Por lo tanto, a pesar del tiempo transcurrido, es un libro muy útil para mostrarnos de forma muy clara las opciones de Política Económica que tenemos (¿o teníamos?).

El libro, que tiene como subtítulo “Dos visiones sobre la crisis”, nos presenta, en su primera parte, dos formas antagónicas de ver las causas de la crisis (aunque obviamente hay coincidencias, porque hay realidades que por más que duelan no pueden negarse, como el fallo en la regulación financiera) y las soluciones a este problema mayúsculo en el que nos encontramos inmersos y al que nadie ve salida fácil y a corto plazo. Jordi Sevilla, socialdemócrata, defiende la opción Estado y el neoliberal Lorenzo Bernaldo de Quirós defiende la opción Mercado.

Y una de las razones por la que no escribí nada es que cuando leí el libro la crisis estaba ya en pleno auge, pero era justo unos días ante del inicio del hundimiento. Hasta ese momento parecía claro (y sigue estando claro) que el origen de la crisis provenía de las políticas seguidas a partir de los años ochenta, momento en que ante la evidente quiebra del modelo existente se impuso un pretendido nuevo modelo neoliberal-globalizador cuya estrategia pasaba por desregular y potenciar el sector financiero, generando un endeudamiento creciente que mantenía así el motor del consumo –y por tanto el del crecimiento mundial- en marcha. Un crecimiento con los pies de barro, ya que una vez se ha derrumbado este castillo de naipes, estamos regresando a pasos agigantados a los niveles de renta de años (o décadas) anteriores, en un viaje que nadie atisba donde puede acabar.

Si el origen del mal parecía estar (y sigue estando) en el dominio del Mercado sobre el Estado, parecía obvio (y así lo habían manifestado los líderes mundiales, en lo que ahora se ve como inútiles reuniones donde se llegó a afirmar sin tapujos que había que reformar el Capitalismo) que había que regresar a opciones de más Estado para poner coto a los desmanes del neoliberalismo, que había demostrado fracasar estrepitosamente (los mercados no son eficientes, no son racionales, no asignan bien los recursos, etc. y el sistema capitalista sigue teniendo crisis ¡y que crisis!); en una palabra, más regulación para gobernar la globalización y que no se repitiese el escándalo financiero que nos ha llevado a la situación actual.

Y así, cuando leía a Bernaldo de Quirós afirmar que la forma de arreglar la crisis (que naturalmente según él está causada por otras peregrinas razones, como culpabilizar a la FED) era más Mercado y más ración de desregulación, privatizaciones y reformas estructurales, es decir más dosis de lo mismo que originó la enfermedad, más pensaba que el neoliberalismo, como cualquier religión fundamentalista, no tiene cura. Ni las evidencias más flagrantes les harán cambiar el discurso. Están en posesión de la razón y punto, y es que el objetivo no es solucionar la crisis, el objetivo del neoliberalismo es ampliar los beneficios de las grandes corporaciones y esta crisis está ayudando, y mucho, a ello. Por lo tanto ¡bendita crisis!

Pensé que era cuestión de tiempo que, ante las evidencias, dieran el brazo a torcer, aunque el fracaso de las medidas de más estímulos ya demostraban que no estábamos ante una crisis típica, como las que históricamente se solucionaban con remedios puntuales y no se atisbaba que pudieran darle un giro o paliar la tendencia regresiva de la economía. Lo que sí parecía evidente era que más Mercado no podía ser posible.

Y he aquí que, justo acabar el libro, en mayo del 2010 Zapatero se nos volvió un converso al neoliberalismo y tomó medidas impensables para un político que había promulgado hasta el día anterior todo lo contrario. Además de suponer su suicidio político, vamos viendo como todo nos lleva a un escenario peor y que, para solucionarlo, ahora Rajoy volverá a imponer más Mercado para acabar de hundir el Titanic en el que nos hallamos.

En una segunda parte del libro, dedicada a la crisis en España, Bernardo de Quirós nos explica como hemos pasado del auge a la depresión, recordando todos los males, ahora ya de dominio público, que nos afligen. No deja de arremeter contra el Euro, que nos impide tener los instrumentos de política monetaria que nos permitirían ajustar la crisis de otra forma.

Jordi Sevilla, a su vez, expone los cinco grandes errores cometidos por España y relaciona las tareas pendientes de la economía española, proponiendo medidas que leídas tan solo hace un año se veían duras y difícilmente aplicables debido a su imposible aceptación social y que ahora ya entran dentro de la normalidad. No hay como hundirse en el lodazal para que nos parezca que cualquier tiempo pasado fue mejor.

El libro finaliza con dos epílogos, uno por banda. El comienzo del epílogo de Quirós, titulado “Breve epílogo para optimistas” merece un comentario ya que una vez más vemos como esos escenarios futuros que imaginan los economistas pueden sufrir revolcones ideológicos impensables.

Empieza así (ver más adelante en “Epílogos”):

“En marzo de 2012, la economía española estaba al borde del colapso. La recesión del bienio 2009-2010 se vio seguida por un período de débil crecimiento, inferior al 1,5%, e insuficiente para crear puestos de trabajo. En esos momentos, el paro afectaba a más de cinco millones de españoles.

El déficit público se había estancado en el 11% del PIB y la ratio deuda/PIB se acercaba al cien por cien. Las dudas sobre la solvencia del Reino de España se habían disparado y el crédito al país se había recortado de modo sustancial. Casi la mitad de las cajas de ahorro habían sido intervenidas con un coste exorbitante para las depauperadas arcas del Estado.

Desde el inicio de la recesión, las familias habían perdido la mitad de su riqueza financiera e inmobiliaria. En el denominado Invierno del Descontento (2011-2012), a pesar del volumen de fondos recibidos del gobierno durante el segundo mandato socialista, los sindicatos no pudieron parar una huelga general convocada de manera espontánea a través de Internet y una masa ingente de miembros de las clases medias protagonizaron una “cacerolada” histórica por el madrileño Paseo de la Castellana.

Era la expresión de la desesperanza y también una moción de censura al socialismo reinante.”

Acertada la cifra del paro (esto era fácil) ya que estamos en los cinco millones. Errado lo del 11% del déficit público, ya que probablemente estamos en el 7% aprox. y reduciéndose. Las familias no han perdido la mitad de su riqueza, no tenemos ni mucho menos una ratio del 100% deuda/PIB y las dudas sobre la solvencia de España son dudas sobre muchos países del euro. Y es que el invierno del Descontento (y los sucesivos inviernos) se los va a tragar el PP, porque las medidas del PP, van a producir, más que descontento, ira.

En el escenario de este señor no entraba la posibilidad de que el propio PSOE decidiese tomar medidas neoliberales (o sea el propio recetario del Sr. Quirós)… que irónicamente no han mejorado la situación. Las caceroladas se han producido en la Puerta del Sol y la clase media se ha transformado en “los indignados”. Ahora podremos comprobar como las medidas recomendadas por Quirós, aplicadas aún en mayor dosis por el PP, además de no solucionar nada, lo empeorarán todo. Reiremos (o lloraremos) mucho cuando el PP, después de hundir el país y dejarlo todo hecho unos zorros, decida tomar medidas de estímulo… o sea más Estado.

Vivir para ver y para leer libros tan interesantes como este, a pesar de los meses que han pasado desde su publicación.

Epílogos del libro:
¿Un Estado unido para limitar al mercado…?, de Jordi Sevilla

Nadie pasa por la crisis económica más importante de los últimos 70 años sin que le afecte de manera radical. Y no sólo por el profundo impacto coyuntural que significa, en términos de desempleo, quiebras empresariales, deuda pública y pérdida de riqueza, sino porque luego nada vuelve a ser como antes. Aunque todos los expertos dicen [...] que las crisis son oportunidades, a la mayoría de los seres humanos nos gusta más tener otro tipo de oportunidades, que no vengan acompañadas de tanto sufrimiento. Pero las cosas [...] son como son.

Pero, ¿cómo son las cosas? Hay dos principios organizativos de la vida social que debemos mantener siempre presentes: todo lo que ocurre tiene una explicación racional [...] y, en segundo lugar, podemos ser los dueños de nuestro destino. [...]

Los cisnes negros existen, pero explican muy poco en comparación con otras teorías de la organización social y del juego de intereses, incentivos e instituciones que ponemos en marcha a lo largo de la historia. Desde ese punto de vista, construimos nuestras crisis al igual que trabajamos en su solución dentro de los márgenes que nos delimita el mundo globalizado en el que hemos decidido vivir. [...]

Soy más partidario de buscar soluciones que culpables. Pero de nada valen algunas soluciones si no modificamos, a la vez, aquellas actitudes y comportamientos que nos han conducido a una situación, no deseada, de crisis. Y, con mucha frecuencia, estos cambios que alteran posiciones de privilegio para algunos sólo se pueden llevar a la práctica desde el carácter imperativo de la ley y las normas. Es decir, desde la acción del Estado que, en la medida en que sea democrático, tiene un alma más humana que la del mercado cuya finalidad es, sólo y exclusivamente, ganar dinero persiguiendo, con egoísmo, el interés propio.

La socialdemocracia moderna persigue tres objetivos alcanzables mediante una acción pública racional: libertad real para llevar adelante el proyecto de vida que cada uno decida, igualdad efectiva de oportunidades [...] y fraternidad entre quienes compartimos un proyecto constitucional con normas y procedimientos compatibles con distintas visiones sobre la vida, la religión o la moral. Remover los obstáculos sociales que impiden desarrollar ese proyecto y promover todas aquellas reformas institucionales que lo hagan posible [...] es un programa político, pero también moral. [...]

Estamos muy lejos de vivir en una sociedad perfecta. Ni tan siquiera, de hacerlo en una sociedad justa o, incluso, la menos mala de las posibles. Por eso, el impulso reformista debe desplazar al conformismo. [...] Las crisis demuestran con evidente contundencia que las cosas no están fijadas para siempre. Que es posible el cambio. La cuestión es decidir quién dirige ese cambio y hacia dónde.
¿Se podía imaginar alguien, hace muy pocos años, que en EEUU o en Gran Bretaña se iban a nacionalizar los grandes bancos? ¿Estaba el destino de China como potencia mundial escrito en los libros? ¿Conocemos todos los cambios económicos y sociales derivados del envejecimiento de la población en los países europeos? Las decisiones humanas configuran el mundo en que vivimos más de lo que, a menudo, nos gusta reconocer. Y ello nos lleva de manera inmediata a otra pregunta: ¿Quién y cómo se decide?

Es obvio que [...] hemos construido un mundo con profundas relaciones económicas de ámbito mundial. Relaciones desequilibradas en las que la libertad de movimientos de capitales es casi total, la de mercancías y servicios bastante elevada, mientras que la libertad de circulación de trabajadores está fuertemente limitada. En esas condiciones, con ausencia de mecanismos eficaces de gobernanza internacional de los mercados, se ha producido la actual crisis financiera internacional que ha golpeado también a España, disparando sus propios factores diferenciales que han agudizado los efectos y ralentizado la salida.

España llevaba varios años de bonanza económica asociada al ingreso en el euro [...]. Analizado con perspectiva y sabiendo lo que sabemos ahora, se puede defender que en esos años los sucesivos gobiernos -y los ha habido del PP y del PSOE- han ido ignorando los síntomas que reflejaban problemas de fondo en nuestra estructura económica y en las reglas de juego institucionales: pérdida paulatina de competitividad y excesiva dependencia del ladrillo como motor de la creación de empleo y de los superávit presupuestarios. Han sido años de satisfacción por los datos, pero de ausencia de reformas estructurales. [...]

Ahora estamos a punto. Después de dos años con caídas del PIB, siete trimestres de crecimiento negativo, más de dos millones de parados adicionales y un déficit público que supera el 10% del PIB, es inaplazable hacer algo que nos permita salir de la recesión con un modelo de crecimiento suficiente y sostenible. Y para ello, el método del pacto institucional es imprescindible. [...]
No es la hora de abundar en lo que nos separa, sino de confluir en lo que nos une. Necesitamos acuerdos que están más allá de la izquierda y de la derecha. [...] Y acuerdos que deben incluir complicidades explícitas con la sociedad civil, los empresarios y los trabajadores para los que debemos articular mecanismos de participación novedosos que ayuden a modernizar, también, nuestras anquilosadas estructuras democráticas.

Este espíritu es el que nos hizo grandes en la transición política y económica que experimentó España a partir de 1975. Pasados 30 años, debemos volver a él porque de nuevo confluye una profunda crisis económica, con algunos síntomas evidentes de agotamiento parcial en el modelo político puesto en pie entonces. Hacen falta reformas económicas (innovación, ley presupuestaria, administración, mercado laboral, etc.) y reformas políticas (educación, justicia, federalización del Estado autonómico, ley electoral, etc). Estamos a punto para dar un nuevo salto cualitativo como país, si somos capaces de recuperar la lógica del interés general. [...]

De que lo hagamos o no dependerá en buena parte por dónde transcurra nuestro futuro inmediato poscrisis. Por ello, está en nuestras manos. También en la suya. Y es mejor que así sea y así lo asumamos, porque lo contrario es que lo depositemos en manos impersonales que persiguen otros objetivos y a las que llamamos mercado.[...]

La verdad, puestos a elegir, prefiero que sean los ciudadanos, que se expresan mediante la política democrática y el Estado, quienes decidan nuestro futuro ahora que estamos a punto.

¿…O un mercado libre para frenar al Estado?, de Lorenzo Bernaldo de Quirós

En marzo de 2012, la economía española estaba al borde del colapso. La recesión del bienio 2009-2010 se vio seguida por un periodo de débil crecimiento, inferior al 1,5%, e insuficiente para crear puestos de trabajo. En esos momentos, el paro afectaba a más de cinco millones de españoles. El déficit público se había estancado en el 11% del Producto Interior Bruto (PIB) y la ratio deuda/PIB se acercaba al 100%. Las dudas sobre la solvencia del Reino de España se habían disparado y el crédito al país se había recortado de modo sustancial. Casi la mitad de las cajas de ahorros habían sido intervenidas con un coste exorbitante para las depauperadas arcas del Estado. Desde el inicio de la recesión, las familias habían perdido la mitad de su riqueza financiera e inmobiliaria. En el denominado invierno del descontento (2011-2012), a pesar del volumen de fondos recibidos del Gobierno durante el segundo mandato socialista, los sindicatos no pudieron parar una huelga general convocada de manera espontánea a través de internet y una masa ingente de miembros de las clases medias protagonizaron una cacelorada histórica por el madrileño Paseo de la Castellana. Era la expresión de la desesperanza y también una moción de censura al socialismo reinante».

Y después de esa foto de economía-ficción, qué hacer…

Ninguna ley inexorable, ninguna enfermedad crónica, ninguna maldición condena a España a la decadencia económica. El país ha mostrado en otras ocasiones una extraordinaria capacidad de reacción si se le dota de un marco de condiciones adecuado para crecer, crear riqueza y empleo.
Sin duda, la situación es delicada y la crisis profunda y duradera, pero quizá sirva para extraer de ella una importante y, tal vez, perdurable lección: los gobiernos han de ser humildes. Su capacidad de controlar la economía es limitada y, en la mayoría de las ocasiones, el intento de hacerlo resulta dañino.

El país necesita una política menos ambiciosa que redefina con mayor modestia la misión de los poderes públicos en una economía moderna: prevenir y eliminar la emergencia de circunstancias lesivas para el crecimiento de la economía, de las cuales una de las peores es la existencia de un abultado endeudamiento del sector público.

Si se acepta este a priori, el equilibrio presupuestario ha de ser restaurado como el principio regulador básico de las finanzas públicas para establecer un entorno de estabilidad macroeconómica dentro del cual las familias y las empresas planifiquen su futuro, tomen sus decisiones de trabajo, de ahorro y de inversión sin que éstas se vean alteradas por decisiones discrecionales del Gobierno.

Por su parte, corresponde a las políticas de oferta o microeconómicas, como la reforma impositiva, la laboral o la apertura de los mercados a la competencia, proporcionar los incentivos adecuados para estimular la asunción de riesgos, la innovación, la creatividad, la generación de crecimiento, riqueza y empleo.

Se trata de aplicar el mayor grado de libertad económica posible dentro de un marco de firme disciplina financiera, y si bien éste no es el lugar para formular un detallado programa económico, sí conviene señalar que la economía española necesita una profunda terapia liberalizadora y un fortalecimiento institucional. Precisa un Estado fuerte pero con funciones limitadas.

La agenda política de la izquierda española refleja un pesimismo radical sobre las posibilidades de España, sobre la capacidad de los individuos, de las familias y de las empresas de ser los motores del desarrollo y de la modernización de su economía, cuando la experiencia muestra todo lo contrario: la vigorosa reacción de las fuerzas productivas cuando se les concede libertad.
El dirigismo e intervencionismo del socialismo celtíbero son una expresión clásica de paternalismo y extienden un certificado de minoría de edad a los ciudadanos de este país que, sin la tutela del Estado, no serían capaces de conseguir sus objetivos ni responsabilizarse de su propia vida. Para protegernos de nosotros mismos necesitamos, de la cuna a la tumba, la asistencia y los cuidados de unos déspotas benevolentes. Eso no es así.

Desde amplios sectores de la opinión, incluidos muchos de quienes campan en los terrenos del centro-derecha, se considera que la española es una sociedad de izquierda o de centro-izquierda sin posibilidades de redención.

Esto convierte en políticamente inviable cualquier tipo de alternativa que desafíe de manera frontal sus graníticos principios ideológicos o se atreva a cuestionarlos.

En este sentido, si la derecha, el centro-derecha, el centro-reformista o cualquiera de las terminologías utilizadas para designar al partido de los no colectivistas, aspira a gobernar, sus aspiraciones han de limitarse a ser un gestor competente del vigente modelo socialdemócrata. Con independencia de la veracidad de esta tesis, cuya discusión sería interminable y poco fructífera, es importante realizar un comentario.

Aunque disguste a muchos intelectuales y académicos, los cambios de opinión suelen ser producto de la experiencia más que de la teoría o de la filosofía. Casi siempre han sido las crisis las que los han provocado, unas veces para bien y otras para mal.

En estas circunstancias, por resignación o por convicción, la mayoría de los ciudadanos están dispuestos a aceptar o apoyar programas inimaginables y los partidos se ven forzados a poner en marcha medidas que ni soñaban sus más ardientes defensores ni consideraban con posibilidades de aplicación sus detractores.

El hundimiento registrado por la economía española desde 2008 y el fracaso del social-keynesianismo en reactivarla abren una oportunidad de oro para aplicar un programa consistente de reformismo liberal. Ésta es la consecuencia de una crisis agudizada y prolongada por una continua sucesión de estrepitosos fallos de Estado.

Una crítica del libro en El Confidencial

jueves, diciembre 01, 2011

La deriva fascista


En este blog voy haciendo observaciones frecuentes sobre la deriva fascista a la que está sometida la sociedad a nivel global (y veremos como pronto y en especial la española, con el gobierno actual recientemente elegido). Los pasos que se dan, alejándonos de lo que es una sociedad democrática, son tan frecuentes y tan numerosos, que vamos perdiendo la capacidad de ver como el Capital y hasta los propios políticos (que van cavando su tumba) día a día nos van hurtando nuestros derechos, traspasando líneas rojas inimaginables hace tan solo unos meses.

La deriva es tan salvaje que ya nadie se inmuta cuando un aspirante (el exportavoz de la Cámara de Representantes Newt Gingrich) a ser el candidato republicano a la presidencia de EE.UU. (nada más ni nada menos) defiende que niños desfavorecidos mayores de 9 años puedan trabajar de manera temporal.

El aspirante republicano defendió esta propuesta hace unos días durante una conferencia en la Universidad de Harvard indicando que las leyes laborales infantiles "son estúpidas" y que los niños mayores de 9 años de familias desfavorecidas deberían poder trabajar a tiempo parcial en sus escuelas. Gingrich argumentó que mucha gente con éxito "comenzó sus primeros trabajos entre los 9 y 14 años. Todos ellos vendían periódicos de puerta a puerta, hacían algo o lavaban automóviles".

Más de un empresario sin escrúpulos se debe frotar las manos con esta propuesta, ya que el salario de un niño de 9 años podría ser...

Lo increíble es que pese a estas polémicas afirmaciones este individuo se ha situado a la cabeza de la carrera republicana por la candidatura a la presidencia de EEUU, según una encuesta de la CNN, con un 24% de respaldo, por delante del 20% del exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney. Esta inesperada subida de Gingrich contrasta con el apenas 8% de apoyos con los que contaba hace solo un mes.
Si las propuestas fascistas dan votos, ¿por qué no darle más carnaza al personal? ¿Hasta donde se puede llegar? Charles Dickens a la vuelta de la esquina, de nuevo…

Y vayamos aclarando ideas. Fascismo no es camisa parda, mano en alto gritando ¡heil! y esvásticas. El fascismo, en su versión actual, es un sistema político que instaura un corporativismo estatal totalitario (dominio del capital económico y financiero por encima del aparente poder democrático, que se mantiene a efectos cosméticos) y una economía dirigista (los mercados son los que dictan la política a seguir), mientras su base intelectual plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción a las directrices del pensamiento único, un poder global fuertemente identitario (el gobierno de unos pocos a lo largo de todo el planeta) que aplica la exclusión política, social y económica contra los que se definen como enemigos (y que aplica la violencia cuando lo cree necesario), controlado todo por un (cada vez más eficaz) aparato de dominio de los medios de comunicación y policíacos.

Panfletos y panfletillos (el de Niño Becerra)


Esto de las crisis, aunque no lo parezca, da de comer a más de uno. Niño Becerra, catedrático de Estructura Económica de la Facultad de Economía IQS, que se ha hecho famoso a nivel local por haber anticipado “la que nos está cayendo” (la frase más usada últimamente, tal como nos relataba Elvira Lindo) ha publicado en varias ocasiones libros sobre el ocaso de los Dioses que nos espera, acertando en negar las teorías interesadas de que esto era una crisis pasajera. Aún no me he (nos hemos) olvidado de aquello de que “esto solo lo arreglamos entre todos”, que, como hemos podido comprobar, se ha arreglado más bien metiendo mano al bolsillo de unos muchos para beneficio de unos pocos, tal como era de temer cuando nos dejaron ir la frasecita con la propuesta.

Niño Becerra acertó y acierta al definir esta crisis como una crisis sistémica. Esto no es una recesión, ni una depresión, esto es un hundimiento del sistema, que se está intentando apuntalar a base del sacrificio de millones de personas y de décadas de progreso. En esto he estado de acuerdo con él desde el primer momento, igual que cuando leí que veríamos como el crash empezaba de verdad en el 2010. Muchos, al ver que esto no ocurría en la forma tan radical que avanzaba este economista, ya se atrevieron a advertir que el futurólogo de la crisis había pinchado en hueso. Sin embargo a partir de las decisiones tomadas por Zapatero en mayo de 2010 era fácil predecir que la política de austeridad precisamente donde nos llevaría era al escenario previsto por Niño Becerra (o incluso para España a otro aún peor).

Y para seguir en el “candelabro”, parece ser que hay que publicar continuamente (o para recoger los réditos de la fama y llenar el bolsillo) y ahora Niño Becerra nos ha obsequiado con un caro panfleto (así lo califica él, lo de caro lo añado yo) de tamaño libro de bolsillo, que no aporta nada nuevo y que se titula "Más allá del crash". En realidad se trata de un panfleto-tomadura de pelo. Teniendo en cuenta que cuesta 15€, nunca tanta paja económica proporcionó tanto (con permiso de Oriol Amat). Mucha caradura. Me explico.

Hasta la página 17 nada a destacar. De la página 17 a la 59, se exponen una serie de preguntas con respuesta, con afán educador, lo que siempre es de agradecer dado el grado de desconocimiento de la economía que muestra la mayor parte de la gente. El inconveniente es que a estas alturas la gente ya se está doctorando en recesiones y crisis, en sus causas y en sus soluciones.

Y ahí se acaba todo. De la página 61 a la 103, se dedica a dar respuesta a las grandes preguntas: ¿Dónde estamos?¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Y ahora ¿Qué? Y después de dar muy breve respuesta a estas preguntas, Niño Becerra se lanza a decirnos cómo será el futuro visto por su especial bola.

Y una cosa es predecir un escenario a unos pocos años vista y otra describirnos el futuro, económico, social e incluso político del mundo que les tocará vivir a nuestros hijos, toda una sarta de utopías, que naturalmente pueden acertarse o no, pero que no están soportadas por el más mínimo razonamiento económico, político ni social, y cuando no hay reflexión profunda sobre todo lo que se vaticina, lo escrito deja de tener al más mínimo valor. Para opiniones de esas tenemos tertulianos en todos los medios cada día. Siempre el mismo error de los economistas, ¿por qué son tan aficionados a predecir el (su) futuro?

Pero el panfleto sigue. De la página 91 a la 102 nos da unas cifras de cómo está España que a estas alturas ya las conocen hasta los pinches de cocina y que seis meses después de escrito el libro ya deben modificarse, como era de esperar, ya que todo va muy acelerado.

Y de la 103 a la 186 (¡la mitad del panfleto!) nos hace una cronología de la crisis, por si no nos acordamos de que fue en mayo del 2010 cuando Zapatero empezó la ofensiva contra el bolsillo y los derechos del trabajador español.

Por lo tanto panfleto no, más bien un panfletillo bastante impresentable. Es de desear que cuando se ponga a escribir Niño Becerra la próxima vez, nos aporte algo más consistente y que contribuya con temas más profundos y estudiados a la “Ciencia” de la economía, aunque ya sabemos que la tentación de publicar cuando está asegurada la venta de cualquier cosa que se escriba es muy grande. Tiene mérito que el mamotreto vaya ya por la cuarta edición en pocas semanas, más aún con el precio que tiene.

Un libro que os lo podéis ahorrar. Dedicando unas horas a leer la prensa diaria se obtiene el mismo grado de información.
 
View blog top tags