miércoles, agosto 29, 2007

Escalando de nuevo el Muro de la Cascada (de Gavarnie, claro)


Repuesto el cuerpo (me refiero a que nos pudimos duchar) y también el espíritu (con la moral muy alta) en Arenas de Cabrales (claro, el pueblo del queso), asistimos a la llegada de un nuevo marrón meteorológico. Queríamos desayunar en el bar del camping, pero era Domingo y no estaban mucho por la labor. Debían haber ido a misa. Carretera y manta. Desayuno en Unquera (donde son famosas las corbatas, pero estas son para comer) y gran cabalgada desde los Picos de Europa al Pirineo Francés. La verdad es que no me sentía nada cansado. Tampoco había sido tanto esfuerzo la escalada del Naranjo, lo que me sorprendió bastante. A fin de cuentas lo más duro había sido superar las gallinas de Terenosa.

Francia estaba invadida por las nubes. Llegamos por la tarde (subiendo el puerto del Aubisque) a Gourgette, estación de esquí al pie del Pico de Amoulat, que queríamos escalar. Miramos la meteo en la estación, en medio de una inmensa niebla, lluvia y frío y vimos que había que perder un día esperando la mejoría. Cambio de planes y decidimos ir a Gavarnie, donde teníamos proyectado escalar el Muro.

El puñetero y estrecho Col del Aubisque estaba durillo. Ahora entiendo porque hacen el Tour en Julio. Una niebla infame. Ni en Londres. Por momentos me ví convertido en un físico cuántico perdido en un pliegue del espacio-tiempo. Había que ir preguntando ¿qué ha visto usted la carretera?, pero en francés. Y al Aubisque (1.709 m.) le sigue el Col du Soulor (1.474 m.), o sea que más de lo mismo ya que estaba en idénticas condiciones de transparencia.

Llegamos a Gavarnie cansadillos, justo cuando empezaba un buen diluvio. Nos pusimos a escuchar la radio en el Honda, para matar el tiempo y saber que ocurría en el mundo, mientras llovía y así dejamos el coche sin batería y tuvimos que montar un numerito el día que nos fuimos (comprobamos que los campistas empujaban bien).

Al día siguiente la cosa estaba un poco mejor. Al menos no llovía. Nubecillas por aquí y por allá y el agua bajando por la tapia. Ya se sabe que después del prelavado y lavado viene la fase de secado, aunque no completa, ya que por el enorme circo bajan siempre innumerables cascadas. Es como una enorme fregona Vileda. Se escurre por todos los lados.

Y todo un día sentados a la vera del camino viendo pasar burros, niños, focas y francesitas. Bueno, también fuimos al cementerio de Gavarnie, que hay mucho master del Universo enterrado en él. Algunos murieron de viejos y otros se la pegaron en la tapia de mala manera. ¡Es la vida! Lo de la visita al cementerio fue idea mía. Siempre lo hago y es que da mucha moral.
Carlos había hecho el viaje Asturias-Barcelona-Gavarnie (o sea una pequeña vuelta), para ir a buscar a Nuria y llegó el lunes por la tarde. Ya éramos cuatro. ¡Hasta íbamos a escalar con chica!

Madrugamos el 14. El día parecía bueno, pero no perfecto. Cuando llegamos al Muro, me tuve que frotar los ojos. Ya no me he lavado bien la cara hoy, pensé. Pero no, era cierto, una cordada ya estaba en mitad de la escalada. ¡Esos han empezado de noche! Seguro que se han fumado algo, dije sin dudar. O es que tenían miedo a la lluvia. Y es que esta pared si caen cuatro gotas se convierte en un Niágara. De eso doy fe, ya que la primera vez que intenté escalarla, con mi cuñado Miguel Isla, nos empezó a llover en el sexto largo y tuvimos que abandonar rapelando toda la pared en medio de una guapa ducha.

Hicimos dos cordadas: Xavi y yo, delante. Y detrás Carlos y Nuria (no nos dejó escalar con la chica el muy…). La pareja iba con una única cuerda de 10,5 mm., lo que nos condicionó toda la escalada, ya que con sólo una cuerda de 60 m. no te puedes ir a casa cuando te cansas de estar en la tapia. Por lo tanto, hicimos toda la escalada, pendientes de ellos y además dejándoles continuamente material puesto en la pared para hacerles más rápida la ascensión (¡mira que somos ilusos!), con el consabido riesgo de que no lo vieran, se lo pasasen y se quedase por allí. Precio de la broma en estos casos: 80 euros por olvido (aprox.), si hay un friend por el medio. Pero ni así. Se eternizaban. Nos pasó una cordada de franceses (la única que además de nosotros estaba en la pared) justo debajo de la Tête de Femme y me preguntaron irónicamente si llevaba un libro o una revista.

Pero teníamos la suerte de estar haciendo una escalada de una belleza estética insuperable. No te puedes aburrir contemplando la gran cascada (la más alta de Europa con sus 423 m.), el muro, la gente abajo y el largo valle. Es un placer de Dioses. Pero sobre todo las cimas que rodean este bello lugar que fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1999 y que en gran parte ya he ascendido: el Marboré, los Astazou, los picos de la Cascada, la Torre, el Casco, el Pimené, el Pic de Pailla, el Pico de Serradets, etc,etc…

Me comunicaba con Xavi por walkie, que para esta escalada sí que cogimos los aparatos, porque la gran cascada (la del chiste del Gran Jefe Indio) ruge un montón y yo quiero mucho a mi garganta. Además había público abajo y no puedes liarte a gritos que queda muy feo. Habíamos de ir en plan fino.

El recorrido no plantea grandes problemas. Lo recordaba bastante bien, ya que hace unos años escalé esta misma vía con Josep Emili Ferrer. Pero Xavi afinó el tema y salvo algún desliz puntual perfeccionó el trazado anterior. Pasamos también por debajo de la Tête de Femme y por encima del Museau de Chien. Y llegamos a la repisa que cruza la cascada (bajaba menos agua que en la escalada anterior) y que obligó a sacar los impermeables ya que el remojón era insalvable. ¡Y va Xavi y me saca un paraguas en el punto más delicado! Tío, que toda la vida he querido hacerme esta foto, me dijo. ¡Con lo poco amigos que son los gatos y el agua y encima me saca un paraguas! Menudo cachondeo.

Y llegamos arriba y la parejita de tórtolos que si quieres…Y al final va y aparecen cogidos de la manita. Pero ¿como se puede escalar cogidos de la manita? Venga nenes, que es para hoy.

Y descenso. Ya no me acordaba de este diabólico camino que procedente de Serradets lleva al fondo del valle. Y Xavi, que, como siempre, baja en Harley-Davidson, me dijo adiós y aquello de "nos vemos en McDonald". Bueno, el se lo perdió, que el camino de abajo estaba lleno de chavalas. Todas para mí.

Y finalmente el plácido camino al pueblo, aún con mucha gente, todos muy felices. Y es que les das algo gratis y te lo agradecen un montón. Habían tenido una exhibición de escalada sin pagar. Me miraban hasta las francesitas en short, impresionadas por ver al tío duro que hacía unas horas habían visto colgado por allí arriba. Mira tú, el del casco color plata, decían… Bueno, vamos a ser realistas, me miraban porque gran parte de la gente no tiene ni puñetera idea de cómo se escala (¡algunos aún creen que llevamos clavos!) y se miraban muy mucho el material (y eso que llevaba puestas unas mallitas muy guais …). Ya sabéis que yo, este verano, era el chico del material.

Y después la gran cena (no habíamos comido, of course) en un Restaurante al lado del riachuelo (que por aquí les llaman Gave). Como buenos españoles entramos los últimos (¡20.45!) y salimos los últimos. Hacer notar que Xavi y yo fuimos limpios y aseados pero la parejita no, porque hizo un horario infame (se quedaron arriba del muro en plan hippie, cogiendo flores) y no les dio tiempo a ponerse guapos como Dios manda. Las calles de Gavarnie estaban vacías y silenciosas. ¡Con el follón que había por aquí hacía un rato! Pasamos por la Mairie, o sea el Ayuntamiento, dónde meten siempre la meteo pegada a un vidrio y con la nariz enganchada al cristal y una frontal (con los años nos hemos convertido en expertos en traducir las meteos francesas puestas en sitios inverosímiles) vimos que teníamos nuevo marrón a la vista. Osti tú, esto ya era cachondeo. Si esto es Agosto yo soy bombero.

Carlos y Nuria dieron por finalizada su fase veraniega escaladora conjunta que consistió en esta única escalada efectuada a ritmo de Bolero y se fueron a Bielsa al otro lado de la frontera, buscando el sol que tanto favorece los arrumacos (amor con frío es mala cosa). Nos dijeron que iban a hacer montaña. Je, je.

Nosotros decidimos pasar de la NE del Astazou e irnos al Refugio del Portillón d’Ôo cuando el tiempo lo permitiera. Una vez allí ya veríamos que hacíamos.

Daños colaterales hasta la fecha: mis labios hechos polvo (del sol y el aire, no penséis otra cosa), un friend del 1.75 que quedó tocado (Nuria, esas manitas…) y un fisurero del 6 dejado en la vía por imposibilidad de sacarlo (pero Carlos, ¿para que te sirve esa fuerza que tienes en las manos…?). Claro que siempre puede ser peor.

Las fotos:
La primera es en lo alto del muro, con Nuria y Xavi. Sigue una foto en Gourgette en medio de la niebla. Luego dos del Camping y otra del cementerio, con los Astazou al fondo (izquierda). El corredor Swan aún tenía un poco de nieve. Después viene una del muro, cuando nos aproximábamos por la mañana. Siguen fotos (5) del primer largo desde abajo y desde arriba. Luego aparezco yo superando el Trou Boueux. Sigue con una en una pequeña terrazita donde ¡me da el sol! Después aparezco ya bajo la Tête de Femme. Viene a continuación una de Xavi atacando el Museau de Chien y ya después tres de la repisa del remojón. En el primer largo, sin dificultad, voy delante. Luego Xavi hace el segundo y saca el paraguas. Después paso yo con el impermeable azul ya puesto. Las siguientes son ya arriba (se ve a la parejita Carlos-Nuria saliendo) y flanqueando para tomar el camino que baja de Serradets. La última es en el Camping a la mañana siguiente, reordenando el material.





martes, agosto 28, 2007

Bajando del Naranjo en 67 segundos



El Naranjo es una cumbre de rápido descenso, ya que se rapela y el camino es corto hasta el refugio. ¿Pero se puede bajar en 67 segundos? Pues, sí. Esto es lo que hizo Carlos Suárez el pasado mes de Julio y que publica Desnivel en unas excelentes fotografías. Carlos se bajó hasta una repisa de la vía Pilar del Cantábrico y se tiró en paracaídas en caída libre. Alucinante. Pongo unas fotos.

Restaurante y Posada Lalola en Buera (Somontano)


En la localidad de Buera, en pleno Somontano, a muy pocos kilómetros de Alquezar, hay un pequeño restaurante y una posada que son de lo mejor de la comarca.

Lo descubrí a través de un documental sobre el Somontano en Canal Satélite Digital. Pero fue hace pocos días, visitando las Bodegas Enate, cuando en una de las revistas con que me obsequiaron en la bodega y exactamente en la número 32, aparecía un artículo sobre este restaurante y posada. Decidimos ir el viernes 24. Visita por la mañana al Monasterio de Casbas, comida en Lalola y por la tarde la Ronda de Boltaña en su salsa, o sea en el propio Boltaña, que eran fiestas.

El Restaurante Lalola lo creó Miguel Ángel Fernández, ex futbolista del Español que regentaba una empresa de Telecomunicaciones. Un infarto le llevó a un cambio radical de vida y así ahora regenta el Restaurante de su propiedad y la posada de siete habitaciones, tan acogedora como el Restaurante que es de tamaño mínimo (20 personas) y con decoración inigualable.

No esperéis carta. Sólo podéis elegir el vino. De primero un pica-pica inmejorable y de segundo lo que toca, perfectamente cocinado. Y de vino un Somontano ¡faltaría más!

lunes, agosto 27, 2007

Un sueño alcanzado: El Naranjo de Bulnes por la cara Este - Vía Cepeda


Y al fin… la montaña. Escalar paredes, recorrer caminos, cruzar torrentes, oír el agua saltar, viajar por altas crestas, pisar la nieve, asistir a crepúsculos inolvidables con mares de nubes a tus pies, atravesar verdes prados, acariciar la roca con las manos, descensos de vértigo, colores por doquier, contemplar pueblos idílicos, disfrutar de horizontes inmensos, ver las nubes danzar, dormir bajo las estrellas (o la niebla), estar con gente feliz y encordarse con compañeros excelentes. Todo ello de forma intensiva, en once días bastante bien aprovechados a pesar de la climatología tan rara que nos ha obsequiado este verano y que han convertido tan corto espacio de tiempo en días inolvidables.
Todo lo contrario de lo que ocurrió el año pasado, cuando bajando del Clot de la Hount, las rodillas dijeron no y las cuatro paredes de mi casa fueron el horizonte que contemplé durante todo el verano. Pero en la vida, como he ido explicando poco a poco en este blog, hay pocas cosas irremediables (excepto la muerte y determinados accidentes, como ya sabemos) y paso a paso, en una labor constante de meses, he llevado a cabo una recuperación que hace un año me habría parecido increíble.
Al final de todos estos días de Agosto, que han requerido esfuerzos importantes para todo el cuerpo, pero especialmente para las rodillas (descensos de 1.500 m. cargado), tengo la satisfacción de saber que no he notado dolor en ningún momento. Ahora, si esto sigue así, se abre de nuevo la posibilidad de hacer muchas cosas. ¡Mi libro de escaladas y ascensiones no está cerrado!.
Y vayamos a los éxitos de estos días.
En primer lugar el Naranjo de Bulnes: el eterno sueño, la escalada deseada. Tan lejos (está más lejos de Barcelona que Chamonix), pero tan presente, especialmente después de haber visto los documentales que se efectuaron en el 2004, al cumplirse el centenario de la primera ascensión realizada en 1904 por el señor Marqués de Pidal y “El Cainejo”. El Marqués puso la voluntad y la pasta, pero la escalada se la trabajó “El Cainejo”, que a falta de pies de gato, la hizo descalzo (es decir, con pies de Cainejo, que debían estar curtiditos, porque esta caliza corta bastante).
Ahora, al disponer de bastantes días, se presentaba una ocasión única. Se lo propuse a Xavi Díez, aún sabiendo que el ya lo había escalado hacía muchísimos años por la Directa Sur (que es la vía normal actual, aunque no la de la primera ascensión, que va por la Cara Norte) y a cambio le ofrecí acompañarle a escalar el Muro de Gavarnie, escalada que ya había efectuado hace unos años. Intercambio de deseos por lo tanto. A última hora se añadió Carlos Franco.
Por lo tanto la cordada sería de tres. Pero Xavi se sacó un as de la manga: propuso escalar el Naranjo por la cara Este, ya que la normal ya la conocía. Esto cambiaba el panorama y transformaba la ascensión en un reto de otro grado. No para él, claro. Pero si para mí. Y es que la vía Cepeda de la Cara Este (ruta elegida) tiene 380 m. y V+ precisamente al final. Una señora pared. Pero los retos están para superarlos.Y el 10 de agosto, precisamente el día que se cumplía el 40 aniversario de mi primera ascensión al Aneto (lo he subido siete veces, una de ellas con esquís) me encontraba de buena mañana contemplando esta inmensa Catedral de roca que es el Naranjo de Bulnes (también llamado Pico Urriellu), bajo la pared este.
Otra cordada, catalanes también, competía con nosotros en el camino que saliendo del refugio situado bajo la cara Oeste, da la vuelta a la montaña y pasando baja la cara Norte (canal de la Celada), alcanza la base de la pared este. No hubo discusión. Dos son más rápidos que tres, en teoría. Les cedimos el paso, lo que también nos facilitaría el no equivocarnos. Había tiempo de sobras y el día era inmejorable (¡que suerte!) en todos los aspectos.
Tocar la roca anula las malas sensaciones y la confianza se gana pronto, a pesar de que el primer largo, con unos canalizos típicos del calcáreo de esta excelente roca, se hace raro. La escalada va por el lado derecho de la pared. Primero por la izquierda de la famosa y visible "Y". El cuarto largo es el más bonito y exigente. Pero la roca es tan excelente que te hace sentir muy a gusto. Disfrutamos a lo grande. Más cuando el suelo empieza a quedar lejos y los horizontes se abren. Allí teníamos cerca el Cantábrico con su raya azul contrastando con los colores marrones y verdes, en todas sus tonalidades, que inundaban el horizonte. La escalada es bastante vertical lo que le da un plus de espectacularidad.
Finalizado el tramo derecho y ya a media pared, se hace una larga travesía (dos largos) que recorre toda la tapia, para ir a buscar un diedro en el extremo opuesto, o sea el lado izquierdo de esta pared este.
Dos largos más realmente bellos y se llega al final espectacular de esta vía (primera que se abrió en la cara este) conseguida en 1955 por Pedro Udaondo (siguiendo los tres primeros largos abiertos a principios del siglo pasado por Schulze) acompañado de Jaime Cepeda y ¡una mujer!, María Jesús Aldecoa, algo insólito por aquellos tiempos. Udaondo, con 73 años, murió el pasado mes de Marzo, al caerse atravesando una canal helada. Llevaba crampones, pero no piolet y no pudo frenar la caída, golpeándose la cabeza contra una roca. Un error increíble para una persona de su nivel. Pero es el problema eterno de la confianza alcanzada por los muchos años superando dificultades. Udaondo había escalado el Naranjo, nada más y nada menos, que en 146 ocasiones.
Y el final es espectacular porque hay un paso de V+ ya muy pulidito que lleva a un agujero que permite pasar al anfiteatro de la cara Sur y finalizar ya la ascensión en una trepada, ya sin cuerdas (pero ojo no te equivoques), que lleva a la cresta y de ahí a la cumbre.
En este largo final nos cayó un poco de plantón, ya que pillamos a la cordada que nos precedía (Xavi coloca los friends y fisureros del tamaño correcto a la primera y es que la experiencia es un grado, como se dice por ahí) y tuvimos que esperar un poco a que resolvieran tranquilamente el tema. Xavi aseguró el largo muy bien y pasamos finalmente por el agujero y nos hicimos muchas fotos felices, sabiendo que pasado el “orificio” la cumbre estaba servida.
¡Que emoción pisar la cumbre y que felicidad! Un sueño cumplido. Un montón de fotos con la pequeña estatua de la Virgen de las Nieves situada en la cumbre (que Xavi no dudó en levantar del suelo para hacerse una foto) en un día inolvidable. Y nadie nos pudo hacer una foto a los tres juntos, porque a esta cumbre sólo se sube escalando, y aunque por la cara Sur suben muchas cordadas, al fin y al cabo es poca gente. Solos en la cumbre contemplamos desde este balcón incomparable la totalidad de los Picos de Europa y mi máquina registró en sucesivas fotos todo el horizonte.
El descenso del Naranjo es cómodo, ya que destrepado (a pelo) el anfiteatro, una serie de seguros rápeles muy bien montados en la cara Sur, nos llevan al suelo donde se emprende el regreso dándole la vuelta de nuevo a este inmenso monolito. Cenamos junto con la otra cordada (los únicos cinco que escalamos la Este), brindamos con vino por el éxito y no faltaron las anécdotas curiosas: descubrimos que ya nos habíamos encontrado en otra pared, en la Roca del Arcs, cuando Xavi y yo hicimos la Camel. Y al día siguiente descenso desde el Refugio del Urriellu al collado de Pandébano, donde un poco más abajo teníamos los coches. Y previa reparación del cuerpo y del espirítu en Arenas de Cabrales, carretera y manta, y para el Pirineo Francés.
La reseña de la escalada, la tenéis en todoescalada.net (Entrar en Naranjo, cara este).
Una historia guapa en esta vía la tenéis en Un paseo por el Naranjo.

Las fotos:
La primera, naturalmente, es en la cumbre con la Virgen en nuestros brazos. Al fondo, el Cantábrico.¡Que día!
Después en el collado de Pandébanos, cuando vemos por primera vez el Naranjo, a la izquierda. Yo soy el chico del material ¿se nota?. Las gallinas del Refugio de Terenosa nos dificultan el paso. Superado el obstáculo lo demás fue coser y cantar.
Siguen dos fotos del Refugio de Uriello y viene la maravillosa puesta de sol. Queda claro porque se llama Naranjo.
Y fotos de la escalada. Xavi en el segundor, primer y tercer largo. Siguen fotos mías hechas por Xavi. En el largo antes de la travesía, en la travesía y llegando a la reunión que precede al largo díficil.
Foto de la salida de la este a través del famoso agujero, otra ya en el anfitetaro de la cara sur, un largo de flanqueo y después "pa" arriba a pelo.
La siguiente foto ya es en la cresta con Carlos y en la cumbre. Siguen dos fotos rapelando la Sur (se ven muy bien los canalizos).




















Estaba yo recorriendo caminos...

Estaba yo recorriendo caminos, subiendo paredes, viendo lagos y nubes, atravesando crestas, durmiendo siestas en mullida hierba, en resumen disfrutando de los placeres de la libertad sin límites de la Alta Montaña, y como no se puede ir a procesión y repicar campanas, como dice el dicho, me estaba perdiendo el espectáculo de los mercados financieros en plena danza infernal. Pero como la cosa va para largo, ya me he comprado una entrada en primera fila para no perderme nada de lo mucho que seguirá ocurriendo.

Ahora es cuando me da un inmenso placer leer lo que he ido publicando en este blog y ver que no andaba tan desacertado.

El tiempo pone siempre las cosas en su sitio. Y sólo había que sentarse y esperar para que la burbuja inmobiliaria norteamericana explotara y arrastrase a la economía financiera y pronto a la real. Había señales importantes. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Como los bancos ya no se fían entre ellos (como cualquier mindundi que va a un bar y puede leer el conocido cartel “aquí no se fía”) ha tenido que ser la Reserva Federal en EEUU y el BCE en Europa quienes han tenido que prestar a los Bancos dinero para solventar los problemas de liquidez (¡hasta el Deutsch Bank se apuntó!). A esto le llaman inyectar dinero (pregunta del millón: ¿esto es inflacionista?)

Queridos Neocones: ¿Qué vais a decir ahora? Como siempre, este Estado que aborrecéis os tiene que venir a tirar el neumático salvador. Pero ya sabemos que para esto si que es bueno el Estado. Siempre que esté a vuestro servicio.

Suelto carcajadas inmensas cuando leo que el problema de las subprime es un problema yanqui y que por aquí no pasan estas cosas. Claro. Aquí, literalmente, no hay subprimes. Aquí hay otra cosa que se llama hipotecas referenciadas en su totalidad a variable y a cuarenta años y los precios de la vivienda a límites estratosféricos y con endeudamiento galáctico. Pensar que estamos libres de todo problema es muy atrevido. Pero vienen elecciones y hay que achicar el agua del barco como sea durante seis meses. Y después…

Y ahora es cuando las contradicciones Económicas se van a poner en evidencia. ¿Cómo con un único instrumento de Política Económica, como es el tipo de interés, se pueden apagar dos fuegos? Recuerdo las clases en la Facultad con el profesor Cuadrado Roura, en que veíamos estos temas y la cosa me quedo clarita.

Si estaban subiendo los tipos porque había inflación, la solución de bajarlos para evitar el parón económico echara más leña al fuego inflacionista. El problema grave puede producirse si no se apaga un fuego y el otro sigue ardiendo y va a más. A esto se le llama estanflación y ya nuestra memoria recuerda lo que ocurrió en los 70’s. Queridos Neocones, dijisteis que esto ya no iba a ocurrir nunca más. Que si en una economía global, que si bla, bla, bla…

Para ver que la inflación se va a disparar basta leer lo que va a ocurrir con los alimentos, por ejemplo la leche. Pintan bastos de verdad.

Y otro problema añadido. Porque parece que bajando tipos se arregle todo. Si la reserva federal baja tipos se puede encontrar dos problemas añadidos. Uno, que los inversores extranjeros que han estado tapando con su dinero el doble déficit americano no inviertan más (¿cómo harán si ocurre esto?) y otro que el dólar se les vaya a la Fosa de las Marianas (mi famoso y anunciado cambio de 1,50 €/dólar).¿Y que hará el BCE con su anunciada subida de tipos ante este panorama? Tampoco podrá subirlos. Pero ya veremos porque no hay cosa que les ponga más los pelos de punta a los alemanes que la inflación.

Para acabar comentar que ahora parece ser que los culpables de todo el desaguisado son las compañías de Rating, por no haber avisado de lo que se estaba cocinando. Como siempre la culpa es del mensajero. Y el culpable real es la falta de regulación. Queridos Neocones, la tan amada libertad de mercados que queréis lleva impepinablemente a esto. Siempre ocurre igual. No tiene arreglo. Vuestros queridos mercados, tan eficientes sobre el papel, no lo son en la realidad.

Y es que el dinero (paradójicamente, porque durante muchos años no ha habido miedo a nada y así estamos) es lo más cobarde del mundo. Ahora no se va a poder financiar nada. Hace unos días todo era bueno y veíamos una Opa tras otra con unas apalancadas de cuidado. Ahora todo es dudoso y yuyu. Espero que el Credit Crunch que se ha iniciado se produzca solo en las grandes operaciones, porque sino en Octubre me iré a coger “bolets”, es decir setas, al monte. Si se cuelga el cartel de no se fía la tenemos liada.

Y apara acabar el excelente pequeño artículo que escribió Millás sobre las hipotecas españolas. ¿Cómo podríamos llamarlas?

Un fenómeno sin nombre

Juan José Millás
13/08/2007
Conocemos, gracias al cursillo acelerado que estamos recibiendo estos días, el nombre técnico del crédito que se dispensa a quien no va a poder devolverlo (subprime o basura). Ahora nos gustaría saber cómo se llama la hipoteca concedida para la adquisición de una vivienda sobrevalorada, que es nuestro caso. El Banco de España, una entidad poco alarmista, lleva años advirtiendo de que los pisos que comprábamos por 100 valían en realidad 70 (un servidor, que tiene tendencia al pánico, piensa que valían 50).

Pues bien, usted llegaba al banco, pedía un crédito para adquirir por 1.000 una casa que como mucho valía 700, y el banco miraba para otro lado, es decir, le daba los 1.000 y mañana Dios dirá. Usted, por su parte, amueblaba la vivienda y se metía en ella convencido de que se había hecho con una ganga que al año siguiente costaría un 20% o un 30% más. En todos esos cálculos había no menos de un 50% de delirio o sueño del que estos días empezamos a despertar. Las calles de nuestras ciudades están llenas de carteles de "Se vende". ¿Pero cómo vender a un precio real lo que compramos al de una quimera? Por cojones, con perdón, no se nos ocurre otra cosa, al menos mientras los expertos ponen nombre a un fenómeno con tantos cómplices.

La fotografía pertenece a la escalada del muro de Gavarnie efectuada el día 14 de agosto.

Murakami, Haruki


Este mes de julio pasado he descubierto a Haruki Murakami. Este autor, de nacionalidad japonesa, es hijo de un sacerdote budista y de una maestra de literatura japonesa y creció en Kobe. Además de estudiar teatro en la universidad, trabajó en una compañía discográfica y fue propietario de un bar de jazz. Su pasión por todo lo norteamericano le llevó a mudarse a Estados Unidos. Ha sido con Tokio Blues, cuyo título original es Norwegian Wood (1987), cuando Murakami ha saltado a la fama en España. Y este libro no es el mejor. De hecho se ha publicado en nuestro país en el 2005, dieciocho años después de escribirlo.

La primera vocación de Murakami fue el cine, de hecho estudió en la Universidad para ser guionista, pero descubrió demasiado pronto que no tenía nada que escribir. Corría el año 1968, agitado incluso en Japón, y Murakami dejó los estudios. El éxito internacional de su obra le hizo regresar a las aulas, pero ya como profesor. Ha enseñado en la Universidad de Princeton, donde escribió la mayor parte de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, y en Tufs, y sólo regresó a Japón tras los atentados de gas en el metro de Tokio de 1995. También ha traducido al japonés a escritores norteamericanos como Scott Fitzgerald, John Irving o Carver.

Por lo tanto no he descubierto a Murakami a través de Tokio Blues. Lo he hecho leyendo Kafka en la orilla y después ha seguido (mercado y crítica obligan) Tokio Blues. Tengo para leer más libros de él. Angie se ha leído (Rodrigo Fresán dice que es una astuta reformulación de Casablanca) la magnífica Al sur de la frontera, al oeste del sol y yo, en cuanto pueda, voy a leer Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, que promete, según criticas leídas, una dosis de buena literatura. Además tengo comprados La caza del carnero salvaje y Sputnik, mi amor.

Murakami tiene una prosa que me gusta. Construye bien los personajes (la mayoría de ellos adolescentes inestables psicológicamente, cuya edad facilita la caída en el pozo al que alude Naoko al comienzo de Tokio Blues y que acaban practicando en esta novela el hobby japonés por excelencia: el suicidio) y quedan grabados en la mente del lector por mucho tiempo, como por ejemplo Kafka, Nataka (personaje totalmente forrestgumpiano), Oshima, Sakura y Saeki en el libro Kafka en la orilla y Naoko, Watanabe, Midori y Reiko en Tokio Blues. Aunque muchas de las historias no son creíbles (no hace falta) atraen la atención del lector desde el primer momento. La imaginación en grado máximo, basada en utilizar fantasías oníricas al límite y la danza entre Eros y Thanatos siempre presente. Esto me encanta.

En Kafka en la orilla asistimos a una sucesión de prodigios inexplicables y a sus más constantes obsesiones. A saber: gatos parlantes, fenómenos naturales nada naturales, el doble como interlocutor (Cuervo), invocaciones pop (el Johnnie Walker de la etiqueta del whisky o del Coronel Sanders de las cajas de pollo frito Kentucky), la herida japonesa siempre abierta de la Segunda Guerra Mundial, el poder curativo de los libros y de las canciones, mujeres maduras y misteriosas (Saeki) y chicas enigmáticas con minifalda (Sakura), la fascinación por Occidente como dimensión alternativa, el jazz como fuerza redentora, soldados espectrales perdidos en un pliegue del espacio-tiempo, un peligroso bosque mágico, y la obligación de superar una serie de pruebas íntimas a la vez que épicas para llevar sano y salvo, pero definitivamente transformado, al otro lado de la muy espesa espesura.

Con este tipo de literatura estás obligado a una entrega absoluta sin cuestionamientos ni prejuicios. Hay que entrar dispuesto a todo al iniciar el libro para salir ganando después. Quien no lo haga está perdido y no podrá disfrutar del libro.

Tokio Blues es un love-story a la japonesa. Cuesta entender como pudo tener un éxito tan salvaje (4 mill. de libros) y convertirse en fenómeno de masas (Murakami acabó yéndose a vivir a EEUU). Las historias de Murakami están llenas de amores correspondidos o no. Pero es que dicen que el libro produce una irrefrenable necesidad de hacer el amor (¿?).

Es transformar el libro en Sagrada Escritura, algo semejante a lo que ocurrió en Estados Unidos con El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger.

Murakami ya tiene imitadores como Banana Yoshimoto. Y naturalmente maestro. Dicen que es Junichiro Tanizaki, que en 1924 escribió Naomi, el hombre y novela a los que tanto les debe. Y sin olvidar a Kawabata.

Murakami sigue escribiendo y tiene varias obras pendientes de traducir al castellano. Tenemos lectura para rato.

Y acabo con una afirmación de Toru Watanabe en Tokio Blues:”no se acaban de comprender las cosas hasta que se las pone por escrito”. Por eso escribo este blog.

Más sobre Murakami en: www.tusquetseditores.com/murakami

miércoles, agosto 01, 2007

Sirera y los radicales de CiU


He de reconocer que este muchacho, nuevo Caudillo del PP en Catalunya (perdón, Cataluña), me va a proporcionar materia para escribir muchos posts. Hoy no sé por donde empezar. Si por la "posecica" de la foto de hoy en la prensa en que muestra su sex appeal (si sigue así va a arrasar con las mujeres) o por su frase del día y que es esta: Con CiU no nos vamos a entender porque son unos radicales. Lo he leído mientras desayunaba y, mira por dónde, me ha alegrado la mañana. Me he partido de risa. Que uno del PP tilde de radical al CiU es para destornillarse. Jesucristo, que era un tío muy listo, ya se percató de aquello de la paja en el ojo ajeno y de no ver la viga en el propio. Seguiremos atentos a este personajillo.

Poco a poco me voy acercando a ti...


Poco a poco me voy acercando a ti... dice la letra de una ranchera muy famosa.
Y poco a poco nos vamos acercando todos a...
Veamos esta noticia:
Fitch baja la calificación a Bancaja a causa del riesgo inmobiliario.
La agencia internacional de medición de riesgo Fitch Ratings rebajó ayer la calificación -rating- individual de Bancaja por el riesgo derivado de su concentración en el sector inmobiliario y por su participación del 6% en la compañía eléctrica Iberdrola. Esta calificación, situada en "A/B" se ha reducido hasta el nivel "B". La entidad precisó que la evolución del rating "se ajusta a la situación de incertidumbre en el mercado inmobiliario". El rating a largo plazo se mantiene en el "A+" y el del corto plazo, en F1.

Bueno, ya se sabe que las tormentas empiezan con gotitas.
Y estos días están cayendo muchas gotitas.
Lástima que empiezo vacaciones y no voy a poder escribir durante unos días. Porque temas hay muchos.

Mi querido Pocero


Querido Pocero:
He de reconocer que te tenía abandonado. Desde aquel artículo en que te comparaba con Perelman, de ahora hace un año, que no te mentaba en mi blog. Supongo que estabas preocupado, tú, uno de los más ricos de España y más analfabeto (encima te enorgulleces de no haber leído un libro y de que a los 22 años ya ibas en Mercedes). Ahora es noticia que te vendes tres de los cuatro superjets que tienes. Y es que pensabas que en España todos están tan forrados como tú y que iban a ir en avión privado como yo en mi Scoopy. Y no. Tú empresa Jets Personales hace aguas y te vas a quedar sólo con un avión (el Global Express XRS, que sólo gasta 12.000 euros por hora de vuelo), para poder volar tú, porque sino tendrías que mezclarte con esos que te han comprado los pisos. ¡Menuda vasca, tú tan selecto!
De todas formas esto te puede servir para empezar a entrenarte, para cuando se te vaya al carajo todo este montaje del ladrillo. Y es que supongo que ya has notado que no se vende nada. Total, solo debes a la Banca la irrisoria cifra de 180.000 millones de pesetas (porque tú sigues contando en pesetas, ¿no?).
Respecto a las sentencias de los jueces sobre lo de Mallorca, decirte lo mucho que siento que te hayan dado morcilla y te hayas quedado sin poder comprar el puerto de Portals en Mallorca (con las ganas que tenías de joder a la jet y resulta que los pijos te han dado sopas con onda). Pero siempre te quedarán tus barcos, que son los más grandes de España. ¡Si señor!
Y para finalizar felicitarte por las últimas brillantes ideas que has tenido: la primera, construir un museo sobre ti mismo en la urbanización que estas haciendo y la segunda colocar un monumento a tus padres a la entrada de dicha urbanización. Y es que unos padres que han parido un hijo así se merecen eso y más.
Un saludo, majete.


Las fotos: la primera de tu fina estampa y la segunda de tu barquito (aunque me parece que te están haciendo otro más grande, que en este ya no cabes).

 
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