miércoles, julio 11, 2012

Tourmalet (2.115 m.) desde Ste-Marie-de-Campan

Si hay algún collado mítico en los Pirineos este es el Tourmalet que es visitado sin falta por todo aquel que recorra el Pirineo, ya sea en viaje turístico en coche, para esquiar, para recorrer algunos valles a pie, o subir a ese cumbre tan concurrida y famosa que es el Pic du Midi de Bigorre, excelente mirador del Pirineo desde su vertiente norte y que tiene en su cumbre un excelente observatorio astronómico. Y no digamos de los ciclistas que pueblan sus curvas por sus dos vertientes, la que provienen de Campan y la que viene de Barèges.

El Tourmalet fue subido por primera vez en el Tour ya en una fecha tan temprana como 1910. Tengo un libro sobre el Tour de Francia y el Tourmalet y da espanto ver las carreteras, las bicicletas y los corredores por esas fechas (y los espectadores). Una auténtica odisea.

El Tourmalet casi nunca ha faltado a la cita anual con el Tour. Ya sea en una dirección u otra ha visto pasar por su collado a lo mejor del ciclismo mundial. Por aquí pasó Bahamontes primero en el 1954 y después lo hizo tres años seguidos (¡que máquina!) en 1962, 1963 y 1964 (en esta última ocasión a la par con otro gran escalador español, Julio Jimenez). Indurain lo hizo en 1991, con el mismo tiempo que Chiappucci.

La verdad es que antes de acometer este puerto había entrenado a fondo. Las subidas a Coll de Pal y al Turó de l’Home me garantizaron que podía hacerlo sin problemas. Y así fue. La verdad es que cuando entré en el tramo de La Mongie (la estación de esquí desde donde parte el teleférico al Pic du Midi), que es donde se encuentran las pendientes máximas del recorrido y se veían al fondo las lazadas finales que llevaban al collado, pensé que me esperaba un buen tute.

Pero no fue así y tranquilamente llegué a lo alto con una enorme satisfacción, rodeado de ciclistas todos alegres y contentos. La primera foto me la hizo una joven francesa (bastantes féminas ciclistas por estos puertos, naturalmente nada de españolas) que me adelantó en los últimos duros metros (10-13%). Otra me la hicieron unos sevillanos salerosos con los que estuve hablando. Lo suyo era más ambicioso: subir el Tourmalet por las dos vertientes la misma mañana.

Estuve un buen rato allí arriba disfrutando del momento. Precioso día de montaña, buena visibilidad y la temperatura ideal para bajar sin pasar frío. Una bajada fulminante, casi no me enteré del descenso. Se me hizo corto el Tourmalet, a pesar de estar catalogado “Hors categorie”.

Solo un tema que me desagradó: el inmenso tráfico y además lleno de descerebrados. Consideraba que los franceses cuidaban más el tema, pero veo que en todas partes cuecen habas. El 90% de los conductores pasan sea cual sea su posición en ese momento. Curva sin visibilidad, pues toco el pito y paso. Parece ser que lo de tocar el pito hace desaparecer la posibilidad de que venga un coche en dirección contraria. Es como un exorcismo. Por suerte gran parte del recorrido tiene la calzada ancha (no así por la otra vertiente) y el firme muy bueno. Como el día 18 pasa el Tour este año, están dejando la carretera en muy buenas condiciones. Solo en la parte alta del collado el firme empeora un poco (principalmente debido a las quitanieves).

Me paré acabada la jornada en el bar que hay al comienzo del puerto (se llama acertadamente Les Deux Vallées, donde a su vez empieza también el Aspin) y mientras me hidrataba me compré Le Monde y disfruté de un descanso bien ganado. Al día siguiente me esperaba el Aubisque (pero la lluvia me obligó a abandonar a media subida). En la parte superior del Tourmalet se encuentra un monolito homenaje a Jacques Goddet, director del Tour de Francia de 1936 a 1987, y una gran estatua de Octave Lapize como pionero de su ascensión en el Tour.


Adjunto la portada del excelente libro titulado “Le Tour de France. Le Tourmalet. Sommet des tourments”, publicado por la revista L’Equipe. Se puede ver en ella al mejor (de todos los tiempos) de los grandes escaladores: Bahamontes, seguido del eterno segundón, Poulidor. Premio por poner los franceses en portada del libro al toledano. A veces no todo es chauvinismo.

Y por fin encontré la foto que tenía en el Tourmalet en el año 1965, muy jovencito, efectuada en medio de una fuerte niebla. Una auténtica joya. Interesante ver que ahora tiene un metro más de altura.
Fotos:
1. En el camping de Ste-Marie-de-Campan. ¡Estaba solo!
2. Parada antes de acometer las rampas de la Mongie. Ya se percibe el desnivel.
3. Colegas en el collado.
4. Monumento a Octave Lapize, quien ganó la prueba, primer ciclista en pasar por este puerto en un Tour.
5. Más colegas llegando por la vertiente de Baréges, alguno de ellos haciendo eses asmado.
6. Los tres monumentos que hay en el collado. Uno es un monolito homenaje a Jacques Goddet, director del Tour de Francia de 1936 a 1987.
7. El bar-restaurante de toda la vida en el collado. Conserva el sabor.
8-10. Más gente que llega y los sevillanos me hacen otra foto, por si acaso...
11-13. Punto donde empiezan el Aspin y el Tourmalet en Ste-Marie-de-Campan, con el bar Les Deux Vallées, óptimo sitio para refrescarse.





lunes, julio 02, 2012

Collada de Toses (1.800 m.) – Coll de la Creueta (1.888 m.) – Coll de Merolla (1.090 m.)

 
Después de dos salidas en las que hice dos puertos el mismo día, y después de comprobar que las fuerzas van a más, tocaba hacer una trilogía.

El año pasado disfruté mucho subiendo la collada de Toses y a continuación la Creueta. Pero volví por la misma ruta ya que no me atreví a bajar hacia la Pobla de Lillet y volver al punto de partida atravesando otro puerto más: el coll de Merolla, que separa la Pobla de Campdevànol.

Y eso es lo que hice el viernes, pero iniciando este recorrido circular en Campdevànol y no en Ribas. Preferí hacer este tramo de buena mañana con menos calor y menos tráfico, aunque suponía llegar a pie de puerto con 12 Km. ya en las piernas. Pero ningún problema. Subí la collada reservándome, ya que el recorrido tiene un total de casi 88 km. con los puertos indicados, pero aún así lo subí en un 9% menos de tiempo que el año pasado. Buenas vibraciones.

Me paré en la subida a repostar agua en la “fuente de la vida”, por lo que se supone que ahora tengo cuerda para rato. Tráfico intenso, en contra de lo previsto de Campdevànol a Ribas, para reducirse hasta Planolas y ser casi nulo de ahí hasta la collada.

Cuando pasé de la Collada a la Creueta, en este tramo placido de alta montaña, vi que la visibilidad era muy mala. Casi parecía que había niebla. Había una calima salvaje y la predicción era que las temperaturas registrarían valores muy altos, como así fue.

En el telesilla Alabaus había gente y me paré a que me hiciesen una foto. En la Creueta había un matrimonio francés de la Cerdanya que hablan el catalán afrancesado. Mira por donde ahora tengo foto en la Creueta.

Y bajada larga y disfrutona pero con viento cada vez más caliente de cara. Pasé como una exhalación por Castellar de n’Hug y cuando llegué a la Pobla (sólo dos coches en todo el descenso) hasta se oía el ruido de la fritanga calorífera que había por el valle.

El Coll de Merolla se me atravesó ya que es un collado traidor, de esos que parece que vas a coronar y lo que te viene a continuación es una corta bajada donde pierdes parte de lo ganado y vuelta a empezar y así hasta cuatro veces, con un sol de justicia, ya que sombritas, pocas.

Al collado llegué deshidratado. Por suerte en el refugio que hay en este pequeño puerto había unos scouts que me dieron agua que llevaban en garrafas. Eso sí, previamente me alcanzaron innumerables balazos ya que los chavales estaban “jugando a guerra”, y a los intrusos no se les perdona. Después de declararme muerto me dejaron beber tranquilamente y hasta me hicieron una foto.

Fue un acierto salir desde Campdevànol, ya que de haber situado el final del circuito en Ribas, con los 37º que se registraban en ese momento me habría fundido.

Salida efectuada el 29-6-2012. 87,6 km. y 2.117 m. de desnivel acumulado.

Fotos.
Arriba en la Creueta.
Abajo:
1) La "font de la vida" en la subida a la Collada de Toses.
2) En la collada de Toses.
3) En el telesilla Alabaus, en el trayecto hacia la Creueta.
4-5-6) Colla de Merolla.

miércoles, junio 27, 2012

¡¡¡ En barrenaaaaaaa !!!

El GEAB, publicado este mes con retraso, porque día que pasa día que habría que modificar lo escrito, dado lo rápido que se mueve todo lo relativo a la crisis, se titula “Las trompetas de Jérico”

Esto me lo sé, ya que fui a un colegio de curas. Fue Josué quien a fuerza de tocar trompetas varias (no se sabe cuantas) derribo los muros de esta ciudad enemiga, aunque posteriormente, en un artículo científico que publicó Lancet supimos que Josué no era tan poderoso (incluso se atrevió a parar el sol y la luna, o sea la rotación de la Tierra y de la luna a su alrededor, cosa imposible de hacer -pero en la Biblia todo es posible- sin consecuencias terribles para el planeta) y que las murallas, que no eran precisamente de piedra sino de arcilla, se cayeron debido a los pipis de los defensores que estuvieron realizando tan sana tarea durante muchos días en lo alto de sus almenas. 

El GEAB lo que nos quiere transmitir es que la economía mundial puede entrar en otro shock este segundo trimestre y ya se oyen las trompetas. España, por descontando, colaborará en la tarea de forma destacada, al igual que otros países sujetos a “la austeridad”. 

Basta leer el artículo de José Antonio Zarzalejos titulado “El Gobierno pierde el control de la crisis” para tener un buen resumen de la situación. En mi opinión el Gobierno no ha tenido nunca el control de esta crisis, por lo que no puede perder algo que no tiene. El control se perdió desde el mismo momento que la Banca se salió de madre mientras todos aplaudían a rabiar crecimientos anuales del crédito del 30%. 

El dinero que le van (que vamos) a prestar a la banca va avalado por el Estado y por esa razón nuestros prestamistas quieren garantizarse que si los bancos acaban quebrando y no pagan lo que deben, será el Estado el que lo haga. 

Y para ello es necesario que el Estado esté lo más sano y robusto posible y por lo tanto vamos a ver una nueva ronda de “falso saneamiento”, es decir de austeridad, intentado utópicamente sanear las cuentas del Estado, algo imposible, dado que cada vez que aumente un impuesto se reducirá la base imponible y la recaudación seguirá siendo la misma… o menor. Ha ocurrido con el IRPF, que después de subir el impuesto resulta que recaudan lo mismo, y pasará con el próximo aumento del IVA, ya que la gente reducirá sus compras, lo que supondrá un nuevo descenso en el consumo que sigue en tasas negativas y lleva ya así… 23 meses

Dada la evolución de los salarios españoles que quieren alcanzar el nivel chino (con 16.489 euros brutos ya no vamos acercando al plato de arroz), no es de extrañar que aquí ya nadie compre nada: Menos Salarios+Impuestos= Menor renta disponible. 

Los automóviles se han convertido ya en un bien de lujo y cada vez son mayor objeto de robo. Y los ERES de los fabricantes serán algo habitual

Hoy mismo el Banco de España ha advertido de que la economía española ha seguido deteriorándose en el segundo trimestre del año a un ritmo más intenso del previsto, debido al retroceso del consumo privado. El primer Boletín Económico publicado bajo el nuevo mandato del gobernador Luis María Linde recuerda que el producto interior bruto (PIB) retrocedió el 0,4 % en el primer trimestre, en tasa interanual, y resalta que en mayo continuaron cayendo los indicadores de confianza de los hogares y del comercio minorista.

Y además pretendidos ingresos extraordinarios que había previsto el Gobierno se le esfuman. La amnistía fiscal prevista está haciendo reír hasta a el más serio de los españoles. No se acoge nadie a ella, por la sencilla razón de que si llevan años defraudando y nadie los ha pillado, para que declarar y pagar el 10%. Patético. 

Pondremos dinero para la banca y lo pondremos para mil agujeros más, como con las autopistas radiales ¿Por qué no las dejan quebrar si no pasa nadie por ella? La de Toledo no gana ni para pagar los gastos operativos. 

A cambio de dejar dinero para estas maravillas nos dejarán sin medicamentos gradualmente y detrás vendrán austeridades varias que afectarán en nueva ronda de afeitado a la jubilación, pensiones, salarios, prestaciones de desempleo y todas esas porquerías que los neoliberales consideran que han de desaparecer y que confoman (conformaban) el Estado del Bienestar. 

Porque la vida es azar y sino que se lo pregunten a los que nos gobiernan que aún no se han enterado de que están ahí porque les ha tocado la lotería política careciendo de mérito alguno y sin tener idea de cómo manejar este avión llamado España que cae en picado sin arreglo posible y sin que nos den explicación alguna porque la democracia ya hace días que la enterraron (véase el hecho de suprimir el Debate de la Nación). 

Después de salvar a la banca se tendrá que salvar a España. Pero esto lo dejamos para Octubre, que es el mes negro por antonomasia. Como decía Krugman, estamos ante la Gran Abdicación. Los políticos españoles han abandonado ya toda pretensión de control de la nave y esta ya está siendo manejada a distancia por organismos y poderes varios. Un país que se ha convertido en un verdadero Dron.

martes, junio 26, 2012

El Turó de l’Home (1.712 m.)


En Catalunya hay tres ascensiones en bicicleta que son un “must”, una obligación para todo aquel que pedalea por esos puertos de Dios. Una es el Monte Caro en Tarragona con un coeficiente 336 (23,2 Km.; 1.423 m. de desnivel). La segunda es el Coll de Pradell (ya sea por Vallcebre o por Fumanya).

La tercera es alcanzar la cota máxima de la montaña del Montseny, el Turó de l’Home, con 25,6 Km. y 1.497 m. desnivel, una ascensión muy dura (coeficiente 299) pero que como dice la ficha técnica de esta ascensión, “si hemos conseguido nuestro objetivo, podremos disfrutar de la dulce sensación de haber dominado un puerto colosal". 

Este coeficiente de 299 supera de largo el de alguno de los puertos míticos, por ejemplo el Alpe d’Huez, que tiene un 278. Por lo tanto hoy ha sido un día lleno de emociones e inolvidable para mis piernas. 

Enorme madrugón para no pasar calor, porque arriba de la montaña el aire es fresco (media de temperaturas tomadas en el observatorio de la cumbre en Junio, en el período 61-90, máx: 15,4 min: 8,3.) pero el sol en los últimos kilómetros te fríe al estilo Bonaigua, por poner un ejemplo. 

Algo de tráfico hasta La Costa del Montseny, pero a partir de aquí cero patatero. Me ha pasado un colega a media subida y llegando a la cumbre dos más, lo que ha ido de maravilla porque no había absolutamente nadie por allí arriba para hacerme la foto triunfal. 

Día sin una sola nube y bastante visibilidad; y desde el Montseny, atalaya única, hay mucho que ver. Una gozada ir ganado altura y ver lo que van dejando tus piernas abajo. La primera parte del recorrido discurre por bosques de pinos, con buenas y frescas sombras. Más arriba de La Costa hay un tramo con hayas, donde la sombra es profunda. Un auténtico túnel vegetal. 

La carretera en buen estado, pero cuando se deja el desvío que va hacia Santa Fe del Montseny y empieza el tramo heavy, el estado del firme es deplorable, lo que le añade un plus de dureza que no recoge el cálculo del coeficiente indicado anteriormente. El último kilómetro parecía estar cerrado al tráfico de coches. 

Estos últimos cinco kilómetros tiene una indicación pintada en el suelo con el % que le espera al sufrido ciclista en el kilómetro siguiente. La entrada para el primer km. es triunfal: 10%. Tramo final durillo porque las piernas ya llevan mucha tralla y es exigente. Bastantes tramos al 10-12-14 y hasta 15% a lo largo del recorrido (ver ficha). Si no se hace algo por arreglar esta carretera pronto será una pista y será necesario subir con BTT en vez de utilizar la flaca, que hoy ha llevado un buen meneo, sobre todo bajando, sujeta a un duro traqueteo. La prueba es que cuando he sacado la bicicleta del coche, al llegar a casa, la rueda trasera estaba desinchada. Mucho estrés para estos tubulares tan finos.

Añadir que en la subida hay cuatro cortas bajadas, lo que supone que en vez de los 1.497 metros que dice la ficha técnica (1.652-155), mi Forerunner indicase 1.675 m. Luego, al bajar me he ido a tomar la carretera de Santa Fe a Sant Celoni. Esto me ha supuesto subir unos metros más, lo que me ha dado un total de desnivel subido acumulado hoy de 1.762 m. 

Este trayecto por el que se pasa de una vertiente (oeste) de la montaña a otra (este) es auténticamente delicioso y es corto. Tiene una ligera subida hasta una especie de collado donde están las antenas de telefonía y a partir de ahí se desciende por un hayedo inmenso tan tupido que el sol desaparece completamente. Todo justito me iba para ver la carretera con las gafas de sol (que son graduadas y si me las quito veo menos aún). 

Y después el descenso delicioso de 20 km. hasta Sant Celoni. Asombroso el cambio de temperatura que se iba produciendo curva a curva en el descenso. Abajo era un torradero.

Reseñar que la ascensión a esta montaña fue mi primer logro montañero la cual efectúe en excursión colegial y de la que guardo un entrañable recuerdo. ¡Quién me iba a decir que casi cincuenta años después subiría aquí en bici!

Ver en 1001 puertos

Fotos:
Arriba, en la cima final de la carretera, que no es propiamente la cumbre del Montseny (aunque tiene casi su altura), que puede verse en la foto con el refugio (antiguo observatorio metereológico).

Abajo.
1) A media subida la cumbre aún está muy lejos y muy arriba.
2) Pedalear observando como le ganas metros al valle es un placer.
3) Las fuertes lazadas de la carretera cuando empieza la traca final.
4) Ya falta poco.
5) En la cumbre con la cima de Les Agudes al fondo.
6) Panorama de la cresta Turó de l'Home - Les Agudes.
7) Antena de importancia crucial para el tráfico aéreo de esta zona.


domingo, junio 24, 2012

Peyresourde (1.569 m.) desde Bagnères-de-Luchon

Y después de subir el Portillón, puerto que separa Luchon de Bossóst, nada mejor que pasar a tierras francesas por este collado fronterizo y aparcar en este amplio pueblo termal y veraniego del Pirineo y subir uno de los cols clásicos del Tour de France en la etapa tantas veces más o menos repetida Aubisque-Tourmalet-Aspin-Peyresourde, efectuada también a veces en sentido inverso.

Lo normal es subir tres de estos puertos, por lo que este año la etapa 16 que se desarrollará el día 18 de julio con salida en Pau y llegada a Luchon, será muy dura ya que recorre los cuatro puertos de una tacada. 

Pero al día siguiente la etapa 17 parte de Luchon de nuevo y recorriendo cuatro puertos de menor categoría: Menté, Ares, Burs y Balés, vulve a pasar por esta villa y sube de nuevo el Peyresourde, pero sin llegar al final, ya que la etapa acaba en la estación de esquí de Peyragudes, cerca de este collado. Por lo tanto fin de etapa, como aquel que dice, de nuevo en Luchon. 

Día nubladillo pero que no amenazaba lluvia. Mejor. Salí abrigado aunque hasta que no pasé Garin no refrescó y me sobraba el abrigo, aunque agradecí llevarla al bajar. Aparqué sin problemas en este gran pueblo desangelado que siempre me ha transmitido aires de decadencia, pero que respira tranquilidad, y cerca de la rotonda donde se inicia el puerto (hay un monumento con un osito). 

Pasé por este puerto hace unos años, con el coche, con Xavi Díez, al regreso de nuestra trilogía de escalada veraniega: Naranjo-Muro de Gavarnie-Crabioules. Nunca me imaginé que cinco años después estaría subiendo el puerto en bici. Siempre me ha sido muy grato este recorrido ya que en él se halla la población de Saint Aventin y como este es mi segundo apellido siempre me ha gustado visitar este lugar, ya que San Aventín cuenta con una iglesia románica de gran importancia en el arte románico. Después de bajar el puerto con la bici, subí con el coche para girar una visita tranquila a esta iglesia tan bella. 

El Peyresourde es un puerto de longitud media, 15 km., pero con tramos de pendiente exigente. Pocos tramos de descanso y recorrido muy bello. En la parte superior la carretera da acceso a una pequeña estación de esquí: Peyragudes. 

Bastante tráfico, camionetas incluidas, hasta Garin. Después casi nadie. Bastantes ciclistas ya a pesar del oscuro día y de ser laborable, aunque casi todos éramos extranjeros. En el puerto hay un garito tipo refugio muy acogedor. 

Efectué el último tramo con un inglés de mi edad cuya mujer le iba siguiendo con el coche. Estuvimos charlando un rato en el collado, antes de emprender un descenso fulgurante. El firme es estupendo y es un descenso muy rápido y placentero. Fenomenal puerto. 

Queda pendiente hacerlo por la otra vertiente (un poco más fácil) desde Avajan, cerca de Arreau. 

Divertido ver al entrar en Luchon carteles indicando que está hermanada con Sitges.

Fotos.
1) Fácil el aparcar en Luchon y cerca del inicio del puerto. Ambulancia "Aneto" aparcada detrás de mi coche.
2) Panel de propaganda, al lado del osito, de las dos etapas del Tour 2012 que finalizarán en Luchon.
3) Inicio del puerto
4) Puerto del Peyresourde. Vista en ambas direcciones. Se ve el bonito garito-refugio. Por suerte la cota del puerto estaba justo por debajo de la capa de nubes y no tuve que circular en medio de la peligrosa niebla.

Peyresourde. Altitud 1.569 m. desnivel 939 m. 15,2 km.



La Bonaigua (2.072 m.) desde Viella

Subido el Portillón de aperitivo venía a continuación como plato fuerte del día la ascensión de este largo puerto. No habría sido tan duro de efectuarlo como ejercicio único de la jornada, pero hacerlo después de subir al Portillón fue un buen ejercicio, pero dentro de lo previsto.

Ninguna sorpresa y con estas dos ascensiones seguidas veo que fisicamente puedo asaltar los puertos gigantes de 30 km. que pueblan los Alpes.

La Bonaigua empieza propiamente en la capital del Valle de Arán, Viella. Nada más dejar atrás los últimos edificios la carretera va subiendo en pequeños escalones a medida que va pasando por el rosario de pueblos que ya van seguidos uno tras otro casi sin separación, después de que la burbuja inmobiliaria haya dejado por aquí su rastro, como no podía ser de otra forma en un sitio donde el dinero generado artificialmente estos últimos años se invertía generosamente en ladrillo aranés. La mayoría de casas de estos pueblos están cerradas.

Betrén-Escunhau (me encanta el nombre de este pueblo)-Casarilh-Garos-Artíes-Gessa-Salardú-Tredós-Baqueira. Hasta Salardú la subida es moderada. Pasado este pueblo viene poco después una serie de lazadas que nos llevan a Baqueira, a pie de telesilla, y este tramo ya es más exigente. Y pasado Baqueira empieza la maratón. Una larga recta sinuosa (es decir, sin ninguna curva pronunciada), recorre todo el valle en su longitud, ganando altura sin tregua alguna. Quien espere encontrar una sola sombra en este tramo lo tendrá difícil.

Por lo tanto un puerto que no tiene nada que ver con los verdes collados como El Portillón y donde el sol nos dejará bien fritos y deshidratados, tal como me ocurrió, ya que llevé un solo bidón de agua y a media subida ya se había esfumado su contenido y no había donde repostar. 

Menos mal que el último tramo estaba cubierto por nubes que cambiaron la asfixiante temperatura. Cuando la larga recta sinuosa acaba (Km. 41,5 aprox.; el collado está pasado el km. 46) vienen unas fuertes lazadas (ver foto) que nos llevan ya a la parte final del puerto, donde ahora hay un acceso en telesilla a la estación de esquí de Baqueira.

A diferencia del Portillón, el asfalto de la Bonaigua se halla en perfectas condiciones lo que permite en este aspecto despreocuparse completamente de mirar por donde van las ruedas de la bici. Los coches de los ricos merecen lo mejor y los agujeros en las carreteras se dejan para otros.

Tráfico abundante hasta Baqueira, a pesar de ser día laborable, pero a partir de este punto fue prácticamente nulo. Eso sí, la recta sinuosa permite unas velocidades terroríficas a los Cayennes y BMW’s que florecen aún en abundancia por estas tierras. Menos mal que la carretera es ancha. ¿Controla alguien la velocidad por aquí?

A la parte final del puerto llegué en solitario, pero unos metros más abajo, donde se halla un restaurante cerrado y un monumento en memoria de la “Peeter” (la máquina quitanieves que mantuvo abierto este puerto desde el año 44 al 62, un verdadero tanque quitanieves), un chaval australiano que había subido en bici me hizo la foto de rigor.

Ya ves, los españoles para Australia a trabajar y los australianos aquí para pasear en bici. Aquí hay algo que no va.

Para qué voy a explicar el rápido descenso, con una carretera tan ancha y un firme perfecto: el límite de velocidad me lo daba el rozamiento de la ropa con el viento que tenía en contra. Suprema y refrescante bajada que compensó un poco los calores sufridos en el ascenso (era mediodía avanzado).

La Bonaigua 2.072 m., 1.100 m. de desnivel (un poco más porque hay una pequeña bajada) y 23,2 km. (más otros tantos de bajada).
Un placer mirar atrás de vez en cuando y ver el glaciar de Aneto y sus cumbres visibles en lagún tramo del recorrido.

Fotos a continuación (click para verlas a mayor tamaño, aunque están hechas con el móvil):
1) Baqueira
2-3) Km. 41
4) En plenas lazadas finales
5) Glaciar de Aneto, cumbre que está entre nubes. Hacia la derecha siguen el Coronas, Cresta del Medio, Collado Maldito y Maladeta).
7) El restaurante (cerrado) en el puerto.
8) La Peeter con tejadito.

 
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