viernes, enero 14, 2011

Escalando en Cinque Torri – Torre Inglese (2.240 m.)


Repasando las pocos escaladas del 2010 vi que no había publicado en el blog las fotos del único día que disfrutamos un poco en Dolomitas este verano pasado. Por lo tanto y a efectos, además, de que si alguien está interesado en escalar en este grupo de agujas denominado Cinque Torri (pero que son más, lo que pasa es que desde Cortina d’Ampezzo solo se ven cinco) tenga algunas referencias.

Como ya escribí en Agosto nos llovió y nevó, además de hacer un frío del carajo. Por dos veces nos bajamos de la vía al fragor de los truenos. Uno ya estaba avisado de que en Dolomitas pasan estas cosas pero siempre se espera tener suerte, como ocurrió en el 2003. Pero no, la climatología de Dolomitas hizo acto de presencia totalmente inmisericorde.

Hicimos cinco pirulos en un día bueno (bueno para lo que se estila por allí), aunque el primer pirulo no dejó de ser un precalentamiento esperando que una cordada que nos precedía nos dejara la vía expedita a la Torre Inglese. Así que empezamos por el pirulo que hay a su lado, de tan solo un largo (IV-?) y equipado.

La Torre Inglese se hace en dos largos de IV- (27 m.) y III+ (25 m.) respectivamente por la cara E (vía Menardi, Maioni, Wyatt de 1901). Una clásica fácil y frecuentada. Se puede rapelar de un tirón como hicimos, pasando justo por la única R (no se rapela por el diedro). Tres clavitos en el primer largo y cuatro en el segundo. Y es suficiente para los estándares dolomitícos. El primer largo es un diedro muy guapo pero ya claramente sobadillo. Aéreo y espectacular. Realmente bellas estas agujas.

No salgo en ninguna de las fotos, ya que Vicente (compañero ocasional) me hizo unas cuantas pero no tuvo el detalle de enviarmelas. Yo las puse en Picasa. Es fácil ser amable ¿no?

Fotos (click en ellas para verlas a mayor tamaño):
Arriba. La Torre Inglese con los colegas rapelando.
Abajo.
1) Aprox a las agujas desde el Refugio Scoiattoli (2.255 m.) al que se llega en telesilla.
2) Escalando el pirulo al lado de la Torre Inglese
3 y 4) El diedro del primer largo
5) Vicente asegurando a Carlos desde la primera y única R
6) Placa del segundo largo
7) Carlos asegurando el segundo largo
8) Carlos llegando al final de la vía
9) Vicente en lo alto de la Torre Inglese. Detras la gigante Tofana di Rozes
10) El Averau y el refugio vistos desde la Torre
11) La espectacular torre Latina de diferente color y a su izquierda las torres Lusy (que escalaríamos después), Romana y Barnacio
12) El pirulo que escalamos antes de la Torre, visto desde la Inglese
13) Vicente preparando el lanzamiento de cuerdas para rapelar
14) Rapelando. A la derecha se ve una cordada de tres escalando el pirulo (supongo que debe de tener nombre).


Cinque Torri – Torre Quarta Bassa y Alta


Las dos torres se pueden hacer a la vez. La Bassa ya la había escalado en el 2003, por la vía que tiene una entrada directa que está equipada con parabolts y no por la Vía Normal (Dibona-Girardi), aunque en el 2003 después de la entrada seguí por la clásica yéndome hacia la izquierda. Esta vez la hicimos integra. Debe ser V- (un paso)/IV+. Dos largos de aprox. total 65 m. El primero con la dificultad reseñada y el segundo más fácil (IV?).

Una vez en lo alto de la Torre Quarta Bassa (2.220 m.) se puede rapelar hacia el otro lado (acaba siendo volado el rapel) o rapelar al collado entre la Alta y la Bassa (hay R) y desde allí en un largo (unos 40 m.) escalar la Torre Quarta Alta (2.240 m.). Este largo está reseñado como IV pero yo lo subiría un poco.

Se puede hacer un único rapel de 60 m. por la misma cara que hemos subido. Nosotros nos bajamos para rapelar unos metros a una rara super barra (ver foto), óptima para rapelar, que hay un poco antes de la cumbre. Desde allí llegamos sin problemas pasando por el agujero que se abre entre las dos agujas justo al lado del puente que las une. El final del rapel es muy espectacular (ver foto).

Fotos (click en ellas para verlas a mayor tamaño).
Arriba. Vicente en el largo de la Torre Quarta Alta.
Abajo:
1) Iniciando el segundo largo de la Quarta Bassa.
2) En el segundo largo.
3) La Torre Inglese vista desde lo alto de la Torre Quarta Bassa.
4) Preparando el rapel hacia el puente que une ambas torres.
5) Carlos en el rapel
6) Vicente iniciando el largo de la Quarta Alta
7) Las barras (con más años que Matusalen) que permiten asegurar y rapelar (cuerda por la U)
8) Tramo final de la Quarta Alta
9) Vicente rapelando
10) Carlos en el final (volado) del rapel. Espectacular.

Atención a la foto-reseña. La línea blanca corresponde a la vía clásica Dibona indicada (muy frecuentada). La vía (ignoro su nombre) de parabolts va a la izquierda del techo y todo recto hasta la cumbre. Se evitan colas y es más bonita que la clásica.


Cinque Torri – Torre Lusy (2.280 m.)


Escalada esta aguja ya en el 2003. La hice de primero, sin reseña y a base de olfato. Teniendo en cuenta que la vía va de un lado a otro de la aguja más de una vez, la cosa tuvo su mérito.

Como en los horarios europeos a las cinco de la tarde ya es muy tarde nos quedamos solos como los de Tudela y disfrutamos hasta del solecito. Un atardecer espléndido. Una gozada volver a hacer el rapel volado (desde principio a fin) y que es realmente espectacular. Afilada aguja que ópticamente parece más difícil de lo que al fin resulta. Un poco bastante sobada en sus primeros metros (a la derecha de la cueva).

Lástima de tener solo unas pocas fotos. Con lo guapas que son sobre todo cuando te acercas a la Torre Barancio en el cuarto largo. Véase las que le hice a Carlos (¡me he quedado sin ellas! snif, snif…).

Vía Z. Pompanin- M. Lusy. Seis largos de III-IV (la entrada al estar sobada podría decirse que es ya mas de IV) y 122 metros en total. Algunos clavos en la vía. Los friends y fisureros muy útiles.

Fotos.
Arriba (en el último flanqueo en el cuarto largo)
Abajo.
1) A pie de vía. Espectacular vista sobre las Torres que acabamos de escalar, la Quarta Alta y la Quarta Bassa.
2) Vicente en el primer largo.
3) ¿Segundo largo?
4 y 5) Cuarto largo, cuando casi tocamos la Torre Barancio.
6) Quinto largo
7) Cumbre.
8) Carlos en descenso (por el lado opuesto) hacia el punto de rapel.
9) Vicente desgrimpando para alcanzar el rapel (la foto esta hecha desde los anclajes).
10 y 11) Ahí estoy rapelando. Sensacional.
12) Carlos llegando al suelo. Puede verse que el rapel es todo volado. Increíble mirar hacia arriba. Las agujas se juntan.
13) Atardecer en la Tofana y a la derecha la Torre Inglese, nuestra primera escalada del día. Preciosa aguja vista desde aquí.
14) La Torre Grande (la escalé en el 2003). En realidad son tres agujas.
15) El conjunto de agujas denominado Cinque Torri. Puede verse en el camino a Carlos y Vicente.
16) El grupo de agujas de Croda da Lago (Lastón di Formin).
17) El sol se pone por el Sas di Sistra (escalado en el 2003).

jueves, enero 13, 2011

Año Nuevo, todo menos


Dicen que los refranes recogen toda la sabiduría popular. Pues no. Al menos uno se equivoca. Me refiero al de "Año nuevo, vida nueva". Año tras año comprobamos la mayoría de mortales que todo sigue absolutamente igual después de las doce uvas. Y en los tiempos que corren creo que podría cambiarse el refrán por el de Año Nuevo, todo menos.

Aunque según se mire en algunas cosas podríamos decir más, como en los precios. Pero ya sabemos que a mayor precio de las cosas y con los salarios a la baja, los bienes que podemos adquirir se reducen.

Me sorprenden los titulares de los diarios cuando afirman que los salarios han subido un 1,3%. La noticia es que si al 1,3 le restamos el 2,9 de inflación, tenemos una reducción salarial del 1,6%. Es decir los salarios,
menos (bueno, la mayor parte).

Y eso sin contar las reducciones de salarios absolutas, ya sea por reducción directa, como los funcionarios, o por reducción vía del cambio, es decir, despedir y volver a contratar a niveles salariales inferiores. Otros tienen que bajarse literalmente los pantalones, como en Nissan, si quieren mantener los puestos de trabajo. Chantaje puro.

De los precios ya no hace falta ni hablar. Este verano veía por Italia, Francia y Alemania la gasolina a 1,5 euros y me parecía alucinante. Pues bien, ya la tenemos aquí a ese nivel. Y el aumento en los carburantes (y en la electricidad) encarece todos los bienes. Se cumple en parte lo que predije en noviembre del 2008.

Decía en ese artículo que sufriríamos una versión maquiavélica: subirían los bienes controlados por los oligopolios, aquellos de los que no podemos escaparnos sin consumir y otros bajarían por falta de oferta. Así la inflación (aparente) sería cero, pero en realidad afectaría mucho a las rentas bajas.

Lo que ocurre es peor. Se ha cumplido (¡y mucho más!) el aumento de precio de los bienes básicos, como los relacionados con la energía. Pero con lo que no contábamos era que en plena crisis se subiesen los impuestos. Por más motos que nos vendieron diciendo que el IVA se absorbería por los vendedores, la realidad es que ha sido trasladado plenamente al consumidor y ¡aquí tenemos la estanflación! Paro e inflación. La peor combinación posible.

Ahora solo falta ya que suban los alimentos y estamos en camino de ello. De momento son los países más pobres los que están recibiendo el palo. Si el 50% (o más) de la renta se dedica al capítulo de alimentación, como ocurre en el tercer mundo, un aumento sensible de los precios conduce a mucha gente a la miseria absoluta. Así vemos lo que está pasando ya en países como Argelia o Túnez, en que una parte importante de la población está empezando a sufrir las consecuencias de este problema creciente. Recuerdo lo de las cuatro fases de la crisis: Financiera, Económica, Social, Política. En esos países ya están plenamente en la fase Social y entrando en la fase Política. Más de un Político o Dictador tendrá problemas.

Y es que el dinero quiere rentabilidad. Y si le han desaparecido las vacas de los últimos años, toca invertir (especular) en otro tipo de bienes a los que se les puede dar un apretón. Instrumentos y dinero lo hay a mansalva para repetir episodios pasados, como el que llevo el precio del petróleo a 146$/barril.

Muchos niegan la mayor. Entre ellos
Krugman, quien dedicó todo un artículo a hacernos creer que este tirón en el precio de los alimentos (debe de tener mala conciencia) no es debido a que los americanos le hayan dado a la máquina de fabricar billetes (ahora le llaman Quantitative Easing). Era de esperar que esos billetes sirviesen para algo. Pero parece ser que no han servido para lo que se pensaba, que era mejorar la financiación a las personas y a las empresas. Está claro, por más que Krugman se desgañite, que han ido directamente a la especulación en commodities. La población aumenta gradualmente y el aumento del consumo de economías emergentes no se produce a saltos. Y lo que ha ocurrido en los precios es un salto, un tirón que coincide en el tiempo con el montón de dólares puestos en circulación (y vemos como en EE.UU. circulan ya monedas de oro, prueba de que no se fían de su moneda).

Esto lleva inexorablemente a la devaluación del dólar (estos últimos días está girando de nuevo, después del repunte debido al miedo en la deuda euro, para descontento de los exportadores españoles, que al menos sacaban algo del tema) como vimos las últimas semanas.

Y los mercados, que se habían quedado comiendo turrones, nada más pasar los Reyes, volvieron a la letanía que pone en cuestión otra vez la deuda de los países de siempre. Pero llega un momento en que ya tantas veces se dice lo de que viene el lobo (y que al final no viene) que los especuladores acaban quedándose con el culo al aire. Lo hemos visto ayer y hoy en que la Bolsa que ha dado un tirón alcista enorme. ¿Será que estaremos saliendo de la crisis, pensarán algunos? Nada de eso (hasta el 2018 dicen algunos que tendremos sarao). Lo que pasa que hay tantas posiciones bajistas que a la que se le da un ligero empujón alcista, como estas posiciones están fuertemente apalacandas con derivados, las pérdidas pueden ser enormes con tan solo una subida del 2%. A partir de ese momento los bajistas han de cerrar sus posiciones corriendo (so pena de perder hasta la camisa si no lo hacen) con compras, lo que produce entonces el inmenso tirón alcista que hemos visto estos días. No todo ha de ser menos.

Y puestos a lo de “Año Nuevo, todo menos”, tendremos menos en el empleo, que no se recuperará ni locos, el poder adquisitivo, la venta de coches, el precio de la vivienda. Lo de los precios más bajos nos dicen que ya llegará si bajamos los salarios. A la patronal no le falta humor. En vez de una patronal parece una peluquería (por lo de tomar el pelo, claro).

Y un último comentario. Al menos la crisis nos aporta algo bueno. Los aficionados a efectuar previsiones a cada fin/comienzo de año, vistos los batacazos y ridículos de los últimos años, han desaparecido momentáneamente de escena. Algo ganamos. Al menos no hemos de oír estupideces. Todo se reduce a decir que 2011 será un año perdido (y pueden añadir sin riesgo 2012, 2013, etc.).

miércoles, enero 12, 2011

Viñetas sobre el "balaceo"

Perfecta democracia la americana (eso es lo que nos han vendido siempre) que permite disponer de armas a cualquiera que quiera pegarle tres tiros al político que no sea de su agrado. Normalmente los balaceados (caprichos de la estadística) son del partido demócrata. Parece ser que los republicanos son los que tienen las balas.

Véanse las muchas viñetas que han aparecido en los medios de EE.UU. Las referencias al Tea Party y a Palin son mayoritarias.





domingo, enero 09, 2011

El cine con mayúsculas


El otoño aportó dos películas magníficas: la argentina Carancho (con un final salvaje) y la catalana Pa Negre.

Cine del bueno que no comenté en su momento y es que no me queda tiempo para escribir sobre las muchas cosas excelentes que uno se va encontrando permanentemente.

No ha habido mejor forma de empezar el 2011 cinematográfico que encontrarse con una excelente y ambiciosa película de Icíar Bollaín, También la lluvia. No me extraña que haya sido elegida candidata para representarnos en el Oscar a la mejor película extranjera.

Tras una excelente directora hay esta vez un guionista, su compañero (osease marido) Paul Laverty, guionista de Ken Loach. Icíar es la primera en indicar que ella no habría imaginado nunca un guión tan complejo (¿guión ganador del Goya del próximo año?).

Al cine vamos para que nos cuenten buenas historias y está es una de ellas. El rodaje dentro del rodaje, la película nos recrea la filmación de una película sobre la llegada de Colón a América y el inicio de la explotación de estas tierras. Los ensayos para el rodaje nos permiten recordar los motivos reales de la conquista, la búsqueda del oro, y de las críticas que surgieron por parte de la Iglesia (Bartolomé de las Casas y Fray Antonio de Montesinos) a la explotación indígena que empezó hace 500 años. Y esta historia se cruza con la actual, ya que durante la filmación de la película sobre Colón ocurren los acontecimientos que se produjeron en Bolivia, la llamada guerra del agua, en la población de Cochabamba, contra la multinacional Bechtel (tema que pude ver en el excelente documental canadiense The Corporation), que finalmente ganó el pueblo y que llevó años después al poder a Evo Morales, gracias al apoyo de la población indígena.

Vemos como cinco siglos después pocas cosas han cambiado. Mudan las formas, permanecen los fines. Antes el oro, ahora hasta el agua.

Película que no hay que perderse.

Carlos Boyero opina sobre la película.

Trailer de También la lluvia, Carancho y Pa Negre.





 
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